24 mayo 2010

Carlos Ramírez: Bazbaz, un caso para la Araña

Lunes 24 de mayo de 2010

Entre los principios de derecho hay uno que define la credibilidad de los resultados y del valor de la ley: Si el proceso es viciado, sus conclusiones por tanto también serán viciadas. Al reconocer que hubo errores en el proceso de investigación del caso de la niña Paulette, el procurador mexiquense Alberto Bazbaz, violó los principios del derecho al presentar conclusiones válidas sobre errores procesales. Con errores, la justicia no es justicia.

Pero el asunto, en realidad, es menos jurídico y muchísimo más político. Si el gobernador Enrique Peña Nieto no fuera el principal precandidato presidencial priísta, el asunto Paulette, lamentablemente no hubiera tenido el valor que le otorgaron los medios. El cariz mediático, ha podido revelar los estilos políticos de hacer derecho del viejo régimen priísta que quiere regresar a la presidencia de la república.

Por tanto, lo importante del caso Paulette-Bazbaz no fue el derecho, la justicia, la muerte sospechosa de una niña con capacidades mermadas, el abuso de familia, la vigencia del sistema priísta, la politización de la impartición de justicia y la decisión gubernamental mexiquense de desdeñar el sentido común, y la inteligencia de los ciudadanos. Lo realmente valioso, era sostener a Bazbaz en el cargo como una forma de no ceder posiciones pre-presidenciales del gobernador Peña Nieto.

Lo demás… fue lo de menos, aunque al final los análisis y reacciones al informe final del carpetazo del caso Paulette, dejaron los primeros indicios de acreditación de responsabilidad, no a un procurador que cambió de tesis -del homicidio al… ¿auto suicidio?- y siguió tan campante defendiendo víctimas, sino a un precandidato presidencial que puso por delante su espacio de poder, pero por el camino de la violación del Estado de derecho. Así, el gobernador mexiquense, le dio más valor al cargo de Bazbaz como procurador que al sentimiento nacional de escepticismo, -para decir lo menos- sobre la niña Paulette.

No sería un caso inédito. En 1994, el entonces fiscal especial del caso Colosio, Miguel Montes, dio su primer informe a partir del criterio oficial de que se había tratado de un homicidio premeditado -“acción concertada”, dijo con claridad- y luego, presionado por el presidente Carlos Salinas, cambió su tesis a la de asesino solitario. Bazbaz hizo lo mismo: Primero afirmó que se trataba de un homicidio y luego dijo que siempre no. Por tanto, los casos quedaron contaminados.

Lo grave del Estado de derecho que ahora representa Bazbaz, radica en el hecho de que se pueden cometer errores de procedimiento y de investigación, y aún así imponer el resultado final. Por tanto, lo que quedó hecho polvo en el Estado de México fue el Estado de derecho. El reconocimiento de errores en la indagatoria procesal, debió de haber llevado a la autoridad estatal a cambiar a los responsables de la investigación. Pero resultó que el mismo funcionario que cometió los errores para determinar homicidio, fue el encargado de llegar a la conclusión de accidente.

Lo más grave del asunto es que Bazbaz como procurador, es al mismo tiempo el defensor de la víctima como ministerio público. Y para que no hubiera dudas, Bazbaz dijo textualmente: “Asumo, por supuesto, plenamente la responsabilidad institucional y personal que me corresponde como cabeza de este Ministerio Público por las citadas deficiencias”. Pero no se trataron de errores menores, sino de equivocaciones en una investigación criminal.

Y para que no hubiera duda de la disociación entre el sentimiento social y los compromisos políticos, hace menos de veinte días, Bazbaz asumió la presidencia del Órgano Rector del Sistema Integral de Protección a Víctimas del Delito del Estado de México. Si el Ministerio público es el defensor de las víctimas, ese organismo quedó ya marcado por la designación de un funcionario que cometió errores graves en la defensa de las víctimas. Pobres víctimas si Bazbaz las va a defender, igual a como procesó a la víctima Paulette.

16 mayo 2010

José Gil Olmos: La deuda de EEUU



MÉXICO, D.F., 12 de mayo (apro).-
El gobierno de Estados Unidos ha dado un viraje en su política respecto de la lucha contra el narcotráfico, y ahora lo ha tomando también como un problema de salud, no sólo de seguridad pública.
Esto ha llamado la atención de muchos que lo ven con buenos ojos, aunque habría que recordar que si el problema del tráfico y consumo de drogas ha crecido en todo el mundo, ha sido precisamente por la prohibición que desde principios del siglo XX impuso ese país al alcohol y el tabaco, lo que provocó todo eso que hoy sufrimos: adicciones, corrupción, violencia, mafia y muertes.
La base de la prohibición al alcohol y el tabaco en la década de los veinte fue eminentemente moral antes que de salud. En ese entonces, los sectores más conservadores de Estados Unidos vieron que el consumo de esos dos enervantes era un mal social, y lo catalogaron como un comercio ilegal que había que perseguir por la vía judicial y policial.
Esta óptica moralina no tardó mucho en derrumbarse ante el crecimiento del comercio ilegal de ambas drogas y la generación de los primeros grupos del crimen organizado en ciudades como Chicago, Nueva York y San Francisco, que empezaron a crecer, y con ellos la pelea por el poder.
Se generó también la corrupción policial y política, así como los primeros casos de lavado de dinero, además de que el negocio ilegal de alcohol y tabaco se extendió a otras ramas como la prostitución, la venta de armas y los juegos de azar.
Fue hasta entonces que se decidió legalizarlas y controlarlas. Luego, en 1930, Estados Unidos hizo la primera prohibición de la mariguana. Pero las bases del crimen organizado, y principalmente de las drogas, ya estaban formadas y se habían ramificado hacia Europa y Asia con la producción de hachis y goma de opio en Turquía, Medio Oriente y China, donde en 1909 y luego en 1912 se realizó la primera convención contra las drogas, prohibiendo la comercialización del opio.
Con la Segunda Guerra Mundial aumentó la producción de goma de opio y mariguana. Y es que en los frentes de batalla crecía cada vez más la necesidad de usar heroína y cannabis. Incluso hay versiones de la existencia de un acuerdo entre Estados Unidos y México para que en el país se plantaran y procesaran ambas drogas, que luego eran enviadas precisamente para el consumo de los soldados en la batalla, así como por los heridos, pues el infierno de la guerra lo requería.
Al término de la conflagración mundial se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y Estados Unidos, como país triunfante, volvió a establecer su política de prohibición en la primera convención realizada por el organismo internacional.
A partir de entonces, la ONU ha celebrado varias reuniones y convenciones (1946, 1961, 1971, 1988 y 2009), en las que se ha establecido la ley de la prohibición y la persecución al comercio de las drogas en el mundo, con los resultados nefastos que hoy conocemos.
Con su política simplista, Estados Unidos llegó a proponer que se estableciera la sustitución de cultivos en los principales países, como Afganistán, Bolivia, Colombia y Perú, sin tomar en cuenta las condiciones culturales de cada país o región.
Pero la criminalización, la política de palo y zanahoria, la persecución de los grupos de narcotraficantes, así como de los adictos, no hizo más que hacer crecer el negocio del tráfico de enervantes en todo el mundo, ocasionando de nueva cuenta el fortalecimiento del crimen organizado en muchos países.
Ocasionó también la corrupción del sistema político y financiero (¿o dónde se lavan 500 mil millones de dólares anuales producto del narcotráfico, si no en los bancos más poderosos del mundo, incluyendo Estados Unidos?), la violencia con miles de muertes diarias y la descomposición del tejido social en muchos pueblos, comunidades y ciudades.
Y, así, el poder del crimen organizado (entre éste el narcotráfico) ha crecido de manera desmedida, hasta convertirse en un grupo de poder en países como Italia, Colombia, Perú, México y, por supuesto, Estados Unidos, donde la mafia italiana y norteamericana llegó a crear o construir literalmente una ciudad, Las Vegas, para institucionalizar el juego, la prostitución y las drogas en un territorio determinado.
Hoy ya no se piensa en acabar con un problema que rebasa las fronteras y los gobiernos de todos los países, hoy se están planeando medidas de control, como es el caso específico de la legalización del cannabis o la mariguana, que es la sustancia ilícita de mayor consumo masivo (alrededor de 200 millones de personas en el mundo).
Para este caso se trata de establecer políticas más tolerantes hacia los consumidores y que se deje de considerar a la mariguana una droga tan dañina como la heroína; además, buscar la manera de que se comercialice legalmente con reglas precisas y más duras que en el caso del alcohol y el tabaco, y al mismo tiempo descriminalizar a los adictos y darles un tratamiento de enfermos, que es lo son en cualquier sociedad.
No se trata, pues, de aprobar sólo una medida para disminuir el comercio ilegal de las drogas, sino de pensar en una política integral que no esté basada únicamente en el combate frontal, usando para ello a la policía y el ejército, como de manera errónea lo hizo Felipe Calderón en México para legitimarse.
La muerte de más de 22 mil personas en esta guerra contra las drogas; la desaparición de cientos de ciudadanos en pueblos y ciudades, sin que se tenga un registro oficial; el crecimiento de adictos a drogas duras como las matenfetaminas; el aumento desbocado de la violencia; el rompimiento del tejido social en zonas del país, como Ciudad Juárez, y los mayores índices de corrupción entre gobiernos, empresarios y banqueros, así como en los cuerpos policiacos y militares, demandan un cambio de estrategia.
Estados Unidos tiene, en este contexto, una enorme deuda, y no basta con la ayuda militar hacia otros países, sino tomar medidas drásticas para sí mismo, porque la lucha contra las drogas comienza en la propia casa.

Rubén Moreira: El Tigre de Álica


Sábado 15 de mayo de 2010
En un periódico del occidente del país apareció esta descripción: “En cuatro años, más de mil habitantes de los cien mil a que asciende la población… han sido asesinados; más de dos mil familias saqueadas, la mayor parte de las haciendas y ranchos de ganado robados diariamente… las poblaciones importantes han caído en poder de los ladrones… inclusive (los pobladores de la ciudad más importante de la región) han vivido en constante alarma”.

Ésta, que puede ser una nota de tantas, apareció en un diario que circuló a mediados del siglo XIX y reseña la violencia que se vivía en aquellos años, en lo que hoy es Nayarit. La cita se encuentra en la novela Manuel Lozada, El Tigre de Álica del escritor, general y siempre rebelde Ireneo Paz.

Manuel Lozada está en la ruta de las novelas de Altamirano y Payno que relatan la dificultad que el Estado mexicano tenía para lograr el monopolio de la violencia, que describen zonas del país en manos de bandoleros y la imposibilidad de imponer en esos territorios la ley. En suma, un Estado fallido que en buena parte de su territorio no logra consolidarse.

Altamirano, en su novela El Zarco, tiene afanes pedagógicos y enseña que el bien triunfa siempre; que si alguien se aleja de la virtud, tarde o temprano sufre por ello, y claro que el esfuerzo es el mejor camino para la felicidad. Don Ireneo, con la independencia y la agudeza que heredara a su nieto, explora con destreza otros rumbos y describe la naturaleza y el actuar de un bandolero exitoso, los inicios de un transgresor de la ley, la ferocidad, la violencia de su conducta y, sobre todo, la capacidad sobresaliente para adecuarse a las exigencias del momento. Para el novelista no es ajena la relación que se establece entre el delincuente y los poderes político y económico.

A Lozada se le trata de combatir con la fuerza del Ejército y rápidamente incorpora a su banda conocedores de la táctica militar. Se envían en su contra tropas con el armamento más moderno de la época y en poco tiempo los enfrenta con uno similar que incluye piezas de artillería. Lozada se escabulle, aprende de sus adversarios, muta, conoce el terreno y, en muchas ocasiones, sacia su ira descuartizando a quienes derrota. Lozada substituye al Estado e imparte justicia, se une a los conservadores, apoya a Maximiliano y en su momento lo abandona. Lozada después de más de tres lustros de guerrear cae preso y es muerto, no sin antes tratar de sobornar a sus captores.

La paz no llegó con la muerte del bandolero conservador, don Ireneo relata: “Entonces sucedió algo muy diferente de lo que se esperaba. Al difundirse por la Sierra la noticia del fusilamiento de Lozada, lejos de que se transmitiera también el terror, se levantaron una infinidad de gavillas… No pretendían éstas vengar a la sangre de su caudillo, sino sustituirlo en el poder. Habían visto… que se había levantado de la nada hasta ser general, hasta llegar a disponer de riquezas… y mandar a miles”.

La historia mexicana del siglo XIX descubre lo que de vez en cuando sucede a las sociedades: la violencia llega a un punto que no tiene retroceso… cuando menos por un buen tiempo, sobre todo si se insiste en estrategias equivocadas para combatirla.

07 mayo 2010

Rafael Loret de Mola: El Sueño de Felipe

05/mayo/2010


Corría 1982 y, en Guanajuato, el priísmo hegemónico comenzaba a desbarrancarse empujado por la negligencia inexcusable de un “pequeño gobernador”, Enrique Velasco Ibarra. En el combativo Diario de Irapuato, que me enorgullezco de haber dirigido por cuanto confluyó a la formación de una nueva generación de periodistas con otra mentalidad profesional, el jefe de redacción, Mario Barajas Pérez, me hizo un planteamiento de fondo: --Oiga, ¿no sería mejor que nuestra primera plana fuera más equilibrada? A

brada? Algunos anunciantes se quejan de que sólo observan ángulos negativos. Quizá podríamos hacer un esfuerzo para rescatar lo bueno. ¿Qué le parece?

--Suena muy bien. ¿Qué llevamos mañana como principal? ¡Ah, sí! Los índices sobre la creciente desertificación en donde antes se sembraba fresa –símbolo de aquella región-, regada, para colmo, con aguas negras. Bastante malo, ¿no? Pero algo positivo habrá. Dígame usted.

--Bueno, el ayuntamiento informa que sembrará arbolitos en los camellones de la avenida por donde pasará, mañana, el señor gobernador. Es la nota más fuerte. ¿La colocamos en primera?

Y así, cada día. El dilema, en una perspectiva de severas desigualdades sociales y económicas, se cernía sobre un agudo golpe de conciencia: esto es, debíamos resolver si suavizábamos los hechos y las críticas para no causar en los lectores el consiguiente malestar, considerando que nuestro deber consistía en exaltar sólo lo rutinario para dar la impresión de que el gobierno cumplía y, por ende, la sociedad podía dormir tranquila. Pero, al mismo tiempo, ello sería tanto como claudicar ante el poder político cuya incomodidad se reflejaba en la disminución de la publicidad institucional e incluso la comercial bajo la presión del Palacio de Gobierno.

Optamos por permanecer en nuestra trinchera y los costos fueron terribles: Velasco Ibarra acabó solicitando licencia –en buena medida bajo el estruendo de los señalamientos del Diario-, y nosotros perdimos, descapitalizados, el periódico. Cerramos las puertas, lo recuerdo bien, sin que ninguno de quienes fueron mis colaboradores opusiera la menor exigencia; cada uno –y jamás lo olvidaré, reitero-, me animó a no ceder, a buscar espacios diversos y a seguir denunciando. Uno de ellos me dijo:

--Nuestra mejor victoria es, precisamente, que nos hayan conducido a la quiebra. Eso refleja que nuestras críticas, por ciertas, calaron en los órganos oficiales.

Le di la razón y un abrazo. Semanas atrás, en pleno forcejeo, quien fungía como coordinador de prensa gubernamental, Manuel Villa Aguilera, me telefoneó para darme “una buena nueva”:

--Les enviáremos la lista nominal de casillas para que la publiquen –tal era su obligación puesto que, por ley, debían difundirse los sitios de éstas a través de los periódicos de mayor circulación en cada plaza, y en nuestro caso estaba plenamente acreditada tal posición-. Sólo le pido, a cambio, una pequeña consideración.

--¿Cuál es, señor Villa?

--Que, desde hoy, nos envíe sus editoriales en la víspera de su aparición. Así honraremos nuestra decisión de cooperar más estrechamente.

--Le propongo algo –repliqué-: que desde ahora mismo sea usted el director del Diario. Así tendrá usted incluso el privilegio de utilizar los foros... honrando así su muy peculiar sentido de la libertad de expresión.

Por supuesto, no hubo trato y pagamos las consecuencias. (Por cierto este episodio ha sido recordado en ocasión del fallecimiento reciente de Velasco Ibarra; por su parte, Villa Aguilera se concentró en el centro del país y alcanzó, beneficiario de sus tareas predadoras, la titularidad de la dirección federal de Radio y Televisión por un amplio lapso. Dicen que el sistema siempre premia a los represores).

Paralelismos. Me entero, con creciente preocupación, que el llamado “primer mandatario”, Felipe Calderón, expresó, de viva voz, cuál es su sueño en relación con el manejo informativo:

--Sueño con ver, leer y escuchar en un medio que hay dos partes de la página (sic). En una... que estén los hechos o las noticias malas; y en el otro lado, las noticias buenas. Ya sabrá uno ponderar.

El camino para Calderón está abierto: no tiene más que invertir, como accionista principal, en un nuevo periódico destinado a desplazar a los periodistas, sobre todo los de estirpe, cada vez más acosados. Así, en calidad de director –nos libraríamos de un mal Ejecutivo en la esfera política, no así en la periodística-, tendría ocasión, por ejemplo, de exaltar sus discursos recurrentes colocando, en la página dieciséis –en donde él encontró una foto estimulante según dijo-, la información acerca de la salida de prisión de dos indígenas, tras casi cuatro años de confinamiento, víctimas de la injusticia, la inaudita prepotencia de la Procuraduría General y la negligencia pasmosa de la Presidencia de la República.

Y estaría, por supuesto, muy feliz... soñando, libre de pesadillas.

19 abril 2010

PRI: Represión y amnesia.

Carlos Ramírez
En estos días de agobio priista por los civiles muertos en la lucha a balazos contra el crimen organizado, dos fantasmas recorrieron los pasillos de las curules de las bancadas priistas en el Congreso: el de Fernando Gutiérrez Barrios y el de Gustavo Díaz Ordaz.

Muy contundente fue el senador priista Manlio Fabio Beltrones al exigir “no más muertos inocentes”. Y muy enojado se vio al senador perredista Carlos Navarrete, pidiendo mayor puntería gubernamental en la liquidación de miembros del crimen organizado. El primero seguramente no olvida que la fase de represión del PRI llenó las cárceles de presos políticos, creó la Federal de Seguridad para asesinar disidentes y formó la "Brigada Blanca" para matar guerrilleros. Y el senador perredista parece haber mantenido su silencio por los más de 500 perredistas asesinados por el sistema político priista luego del fraude electoral de 1988.

En ambos casos, los disidentes presos o asesinados fueron parte del daño colateral del autoritarismo priista para mantenerse en el poder y negarse a atender las demandas crecientes de democratización. Lo peor de esa fase de 1951 al 2000 fue que el PRI privilegió la represión y no sólo causó daños colaterales en acciones de contrainsurgencia contra la disidencia, sino que cometió un crimen peor: los crímenes directos de disidentes, no colaterales.

Y ha sido el Senado el más enérgico crítico de la guerra del gobierno federal contra el crimen organizado, enfáticamente las bandas del narcotráfico, porque ha sido también en el Senado donde el PRI y el PRD dieron una exhibición de hipocresía política, al evitar la moción de censura contra el gobierno dictatorial de Fidel Castro por los periodistas encarcelados por razones políticas y por las huelgas de hambre en lucha por la democracia.

La justificación del PRI y del PRD para evitar la condena a la dictadura monárquica de los hermanos Castro dejó claro que las muertes por huelga de hambre, los fusilados y los periodistas encarcelados son “daños colaterales” para poder mantener por la vía criminal el modelo de socialismo represor de los derechos humanos. PRI y PRD mostraron, sin rubor, las dos caras del poder.

De ahí que los fantasmas de la represión y de Gutiérrez Barrios y Díaz Ordaz se hayan paseado para asustar incautos. ¿Alguien recuerda que el PRI hubiera exigido en el Congreso el control de los organismos de represión priista en los años negros del endurecimiento, o que Díaz Ordaz cambiara la estrategia de represión? Peor aún: la sede legislativa de Donceles aún guarda el eco de ese aplauso caluroso, ensordecedor, largo, de los priistas aquel primero de septiembre de 1969, cuando el presidente Gustavo Díaz Ordaz dijo que la represión había sido necesaria y que no se arrepentía.

Y los perredistas y petistas tienen lo suyo, a pesar de ser los más críticos de la estrategia de ofensiva contra el narco. En el fondo, PRD y PT carecen de vergüenza y credibilidad al mantener en sus filas a Porfirio Muñoz Ledo, quien en 1969 pronunció dos encendidos elogios a Díaz Ordaz, por el patriotismo con el que manejó la represión contra el movimiento estudiantil.

En el fondo, hoy se definen la fuerza y la soberanía del Estado. Y precisamente de eso se trata: el PRI y el PRD como oposición han decidido una estrategia de debilitamiento institucional del Estado y del gobierno federal como una forma de emerger como opciones políticas electorales, en lugar de contribuir a redefinir las tácticas de la lucha contra el crimen organizado para fortalecer al Estado y evitar cederle la victoria conceptual y mediática a los delincuentes, al limitar la acción de la autoridad. El PRI se comporta como una oposición desleal, a diferencia del papel del PAN en el pasado como oposición leal.

29 marzo 2010

Arturo Rodríguez García: El Ejército sin control y sin ley




MONTERREY, NL.- El rector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Rafael Rangel Sostmann, considera que el Ejército está en las calles sin control y sin ley, con soldados mal educados y sin criterio y que difícilmente pueden enfrentar al narcotráfico sin afectar a la población civil.

Dicha evaluación, complementada con la advertencia de que la sociedad tiene que participar en la solución de los problemas de la seguridad y la justicia, se produce a raíz del homicidio de dos estudiantes el 19 de marzo.

Ese día, alrededor de la una de la madrugada, un convoy del Ejército se enfrentó a tiros con un grupo de hombres armados en las inmediaciones del campus matriz del ITESM, ubicado en el centro de esta ciudad.

Durante varias horas, los nutridos disparos de grueso calibre y la detonación de granadas sembraron el terror en el campus del ITESM, donde aún había alumnos y maestros trabajando, así como numerosos internos que descansaban.

El sector, rodeado de edificios habitados principalmente por estudiantes, se mantuvo sometido a una fuerte tensión, con alumnos que se refugiaban en la biblioteca, en las aulas y hasta en túneles que interconectan el campus del instituto.

El parte informativo rendido por la mañana señaló que, además de asegurar armas y una camioneta blindada, en el lugar murieron dos personas abatidas por las balas.

No fue sino hasta el sábado al mediodía cuando se supo que los muertos eran Jorge Antonio Mercado Alonso y Francisco Javier Arredondo Verdugo, dos estudiantes de posgrado, de alto rendimiento académico, quienes, egresados del Instituto Tecnológico de Saltillo, se hallaban becados en el ITESM.

El rector Rangel Sostmann se convirtió entonces en la principal fuente de información y, a lo largo de la semana, dio pormenores de lo ocurrido “en defensa de los alumnos”, ya que algunas versiones periodísticas, con fuentes policiacas y militares sin identificar, los habían calificado de “sicarios”.

“Yo no soy rector-ministerio público, pero parece que lo soy. Me ha tocado dar a conocer información que deberían proporcionar las autoridades”, dice el rector en entrevista con Proceso, conmovido por los sucesos.

“Parece guerra”

Además de que se pretendió hacer pasar a los dos estudiantes como sicarios, un reporte militar al que tuvo acceso el rector Rangel Sostmann establecía que ambos estaban armados, y, por si fuera poco, la madre de Jorge Antonio, Rosa Elvia Alonso, cree que a éste lo torturaron.

El sábado 20 de marzo, la señora Alonso fue a identificar el cuerpo de Jorge Antonio, pero no de manera directa, sino mediante fotografías mostradas en computadora. Afirma que no fue fácil reconocerlo por la gravedad de las heridas que tenía en el rostro, que ni el maquillaje funerario disfrazaba.

Y es que, dice la señora Alonso, el rostro del único hijo que tenía quedó desfigurado “como si lo hubieran arrastrado”. Coincidentemente, en la zona donde se produjo el tiroteo la banqueta quedó con un rastro de sangre que se extendió a lo largo de varios metros.

Para el rector Rangel Sostmann, los abusos, la inseguridad y la falta de control se extiende a todo el país.

“Yo, Rafael Rangel, sostengo que, por pura ley de probabilidades, debe haber muchas víctimas en el país que están sufriendo lo mismo que nuestros estudiantes. Los defendimos, pero el problema es que hay muchos a quienes no los defienden y sus crímenes quedan impunes, con un carpetazo, sin la menor investigación.

“No hay ley. Con los soldados, estamos a lo que dice el presidente, y los soldados toman decisiones a su criterio. Eso está mal. Así que no tengo a quién reclamar, a quién exigir nada, a quién demandar ni a quién protestarle, porque, para empezar, no hay marcos legales.”

Las injusticias, continúa, se están cometiendo diariamente en todo el país, donde los crímenes son olvidados y los muertos borrados o calificados de sicarios cuando no lo son.

“Hay que acotar al Ejército, porque no es una policía urbana, no puede andar de ministerial revolviendo casos. Luego hay que fortalecer a las policías, y eso le toca al señor gobernador, que no se haga tonto”, sentencia.

Al respecto, manifiesta que los gobernadores buscan salir en la foto antes que resolver problemas; los legisladores debaten en función de su interés personal y de partido, pero no del interés público. Y el gobierno federal opta por dar cuanto antes carpetazo a los crímenes.

Respecto a la política de Felipe Calderón en materia de seguridad, puntualiza: “Es una política difícil, y viene de Estados Unidos. Además, ellos (los estadunidenses) también mandan las armas y el dinero; nosotros ponemos los muertos y la droga. Está llegando dinero por toneladas, armas de alto poder, y esa es una responsabilidad muy seria de Estados Unidos.

“Así que, por más leyes y acciones que emprendamos, esto va a seguir y va a crecer. El problema empieza con la política estadunidense. Eso es toral. El Ejecutivo tiene que exigir un freno, porque aquí, en las calles, hay granadas, armas enormes… Pareciera que estamos en una guerra, y todo eso viene de allá. La solución debe ser bilateral.”

Luego, expresa su decepción de la política mexicana:

“Mientras las armas circulan y afectan a la población, ellos (los políticos) andan en la televisión. No se pueden sentar ni tres días para encontrar soluciones a cuestiones concretas o acordar una pendejada. Y se andan echando culpas…”

Riesgo de grupos paramilitares

Avergonzado aún por haber creído “tontamente” en los informes que el Ejército proporcionó a la Procuraduría de Justicia de Nuevo León, donde se afirmaba que no había estudiantes afectados, el rector subraya que el Ejército “se está pasando en sus funciones” y debe ser acotado ya porque puede darse un retroceso democrático.

“Hay quienes inclusive sugieren la integración de grupos paramilitares. Eso es una estupidez, vamos a acabar con toda la sociedad, porque cada quien va a hacerse justicia en virtud de que el Estado no la garantiza. Así se va a acabar con el país.

“Nos saldríamos del estado de derecho, mal aplicado, mal hecho y todo, pero es algo, y ahora parece que nos dirigimos a salirnos completamente. Mientras tanto, el crimen organizado se está riendo de nosotros.”

A pregunta expresa, rechaza que el medio empresarial, tan vinculado al ITESM, esté proponiendo la paramilitarización, pero sostiene que es una tendencia muy extendida en la sociedad debido al miedo y a la injusticia que imperan.

Las muertes de Mercado Alonso y Arredondo Verdugo, dice, son la expresión más reciente de la incertidumbre que prevalece en el país.

“Hay incertidumbre total. Hay secuestros, extorsiones, de todo. Esto es generalizado. En algunos lugares más que en otros (…), pero creo que es un sentir de inseguridad total en los campus del Tec y en la sociedad.”

Agrega que la violencia de los cuerpos de seguridad está provocando mayor violencia por parte de la población.

“(El Ejército y las autoridades) están haciendo cosas ilegales; entran al combate al narcotráfico pero haciendo cosas ilegales. Lo ilegal del Estado valida que los ciudadanos actúen en la ilegalidad.

“¿Cómo explicar el caso de los estudiantes a los que les quitaron la identidad, los quisieron esconder, los llamaron sicarios, les endilgaron portación de armas, y ahora nadie es responsable?”, pregunta.

“Propuestas, no protestas”

El 22 de marzo, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, se reunió con el rector del ITESM. Un día después, el martes 23, durante un homenaje póstumo a los estudiantes, realizado en el campus universitario, la esposa de Felipe Calderón, Margarita Zavala, acudió a dar el pésame a los familiares de los alumnos acribillados.

El acto se realizó en la explanada de Las Carreras, donde se ubica la estatua de Eugenio Garza Sada, fundador del ITESM y patriarca empresarial abatido a tiros durante un intento de secuestro el 17 de septiembre de 1973.

Rangel Sostmann se refirió en su discurso a la muerte de Garza Sada, pero a diferencia de los reclamos que en aquel tiempo hizo la élite empresarial y académica al presidente Luis Echeverría Álvarez, esta vez el rector dijo que no era tiempo de protestar ni de echar culpas.

–¿No va a protestar? –se le pregunta durante la entrevista.

–Salir a las calles y desquiciar el tráfico no ayuda a nadie, hay que proponer –dice.

–¿Y la justicia?

–No hay objetivo en una marcha, pues después de hacerla todo mundo vuelve a su casa, se quita el listón negro, y todo queda igual.

–¿Cambió su posición luego de ver a Gómez Mont y a Margarita Zavala?

–¡Qué va a cambiar! Lo que pasa es que de nada sirve andar echando culpas sin que se resuelvan los problemas.

–En esencia, se paga a los gobernantes para eso…

–Sí, esa es la lógica, pero no funciona, y no me malentienda. No nos vamos a quedar en que el gobierno no resolvió esto y nos llevó el tren.

“Ellos tienen que tomar decisiones. Yo pienso que a lo mejor no están conscientes de lo que está pasando, no lo quieren aceptar, o no sé, pero lo que sí tengo claro es que nos toca a nosotros proponer.”

Desde el lunes 22 de marzo, Rangel Sostmann empezó a pedir propuestas, hasta que, el miércoles 24, a través de un enlace vía satélite con todos los campus del ITESM, formalizó una convocatoria para integrar una agenda por la seguridad, coordinada por la Escuela de Graduados en Administración Pública del instituto. Esto, porque, insistió, el caso de los estudiantes acribillados no va a quedar en el olvido ni en una marcha.

Pese a los llamados del rector del Tec a no protestar públicamente en las calles de la capital regia, personal de la EGAP participó en una manifestación ciudadana organizada el día 24 en la explanada de los Héroes, frente al Palacio de Gobierno estatal.

Por medio de un comunicado, la mayoría de los investigadores de dicho plantel exigieron el esclarecimiento de las muertes de los dos estudiantes y llamaron a las autoridades a revisar su estrategia de combate a la delincuencia, a reivindicar la dignidad de quienes, siendo inocentes, son identificados como “delincuentes”, así como a sancionar a todo aquel que atente contra las garantías constitucionales.

“La muerte de don Eugenio (Garza Sada) levantó conciencias. Yo espero que estas muertes levanten conciencias y que como sociedad veamos cómo nos vamos a unir. Suena muy retórico, muy idealista, pero si esta es una guerra, no puede andar cada quien por su lado. A lo mejor no es toda la solución, pero será algo”, expresa.

En casi todas sus intervenciones públicas, el rector se refiere a la falta de oportunidades para los jóvenes, lo cual ha derivado en el surgimiento de la que llama “generación ni-ni” (ni estudia-ni trabaja).

Y en la entrevista señala: “Veo con tristeza que el problema de la educación en México está llevando a un cambio alarmante en los paradigmas, especialmente cuando no hay acceso al sistema educativo. Lo veo y escucho en rancherías, comunidades y ciudades importantes. La falta de oportunidades puede acabar con el país”.

Ante una “guerra” que está afectando indiscutiblemente a jóvenes y niños, lamenta que los mexicanos esperemos a “que los soldados tomen decisiones… ¡Por favor! Tenemos un problema con la educación de esas personas. Andan en la parte urbana, no entienden a la sociedad, pero andan con armas de alto poder.

“Con los policías es lo mismo. No tienen vivienda, no tienen futuro estable. La tentación (de corromperse) va a continuar. Así está todo.”

Por eso hace un llamado a la unidad en aras de construir una agenda por la seguridad, antes que tomar las calles.

“Sí exigimos el esclarecimiento de las muertes, pero no nos vamos a quedar en una marcha. El verdadero enemigo es el narco, no las instituciones. En lugar de fortalecerlas, las estaríamos debilitando. El crimen quiere eso, para acabar de tomar el control. Es momento de dejar el discurso, dejar el rollo, sentarnos a ver cómo vamos a defender esta guerra.

“Eso sí –concluye–, tenemos que estar unidos porque si no, nos va a llevar el tren.”

Luciano Campos Garza: Civiles o sicarios, da igual...


Monterrey— Organizaciones defensoras de los derechos humanos, el rector del Tec de Monterrey y familiares de las personas muertas en el fuego cruzado entre elementos de las Fuerzas Armadas y la delincuencia organizada exigen que los responsables de estos asesinatos sean llevados ante la justicia.
En Nuevo León hay por lo menos cinco de esos casos documentados. Ante los reproches por los daños “colaterales” en los enfrentamientos, el comandante de la cuarta región militar, general Guillermo Moreno Serrano, declaró al periódico El Norte que el Ejército no ha cometido homicidios: “Seríamos una horda de salvajes, por eso tenemos disciplina, entrenamiento, adiestramiento, leyes y un código militar. No somos asesinos”.
En Anáhuac, municipio ubicado en el extremo norte de Nuevo León, el miércoles 3 se enfrentaron a balazos miembros de la delincuencia organizada y el Ejército. La Secretaría de la Defensa Nacional señala que “hubo ocho delincuentes muertos”.
Se explica que durante el enfrentamiento un auto de los agresores chocó con un vehículo militar, momento que aprovecharon los delincuentes para sacar a cuatro de sus muertos, subirlos a otra camioneta y darse a la fuga. “En el lugar de los hechos perdió la vida un elemento de tropa y uno más resultó herido, mismo que durante su traslado para su atención médica lamentablemente murió”.
No se aclaró oficialmente la identidad de los civiles muertos. Sin embargo, en fotografías que tiene la organización Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C. (CADHAC) se aprecia a varios de éstos tirados y con armas de fuego en las manos. Sin embargo, entre ellos han sido reconocidos los esposos Juan Carlos Peña Chavarría y Rocío Romely Elías Garza, ambos de 29 años.
Sus familiares presentaron el jueves 11, ante la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León, una denuncia en contra de miembros del Ejército Mexicano y “quienes resulten responsables” de los asesinatos (averiguación previa 580/10).
A las 12:20 horas del miércoles 3 –refieren en su demanda– escucharon detonaciones que se prolongaron durante 10 minutos. Fueron a la casa de la pareja y preguntaron por ella, pero fue hasta las 19:30 cuando se enteraron en la televisión de una balacera entre sicarios y militares. Se dijo que en el lugar murió una delincuente conocida como La Gata.
Poco después llegó el alcalde Santos Javier Garza García para notificarle a un hermano de Rocío: “Es muy duro, pero les tocó. Hubo dos bajas aquí, y son tu hermana y tu cuñado”. Dejaron huérfanas a dos niñas.
En entrevista, el hermano de Rocío Elías señala que unos testigos le comentaron que los esposos habían salido a comer y subieron al coche, que estaba estacionado en la calle: “Salieron de la recepción (de Delphi) y al minuto empezó la balacera. Iban por el carro y la balacera los agarró dentro del carro. Ya al último se asustaron y mi hermana se bajó corriendo.
“Lo que sé es que se bajó mi cuñado y lo hirieron en el tórax. Estaba tirado pidiendo auxilio, una ambulancia. Mi hermana también estaba gritando.
“Un testigo dice que mi cuñado estaba tirado boca abajo y que llegó un militar por atrás y le dijo: ‘Cómo ambulancia, hijo de tu pinche madre’, y le dio el tiro de gracia por atrás, en la nuca. Ya estaba todo calmado. Ya no había sicarios.
“Mi hermana seguía pidiendo auxilio. Quería huir, salvarse y los militares la balacearon toda, desde la espalda hasta la cabeza.
La empresa Delphi, planta Anáhuac, expidió dos cartas fechadas el miércoles 17, donde hace constar que Rocío Romely y Juan Carlos eran sus empleados. Los califica de personas serias, responsables y dedicados.
Varios testimonios coinciden: fue un crimen. “Chío, les gritó auxilio, pidió auxilio, levantó las manos y el soldado le disparó”. Hubo disparos a la cabeza sin justificación alguna, señalan.
El hermano de Rocío dice que los cadáveres les fueron entregados desnudos en el Hospital Universitario. Su padre tuvo que someterse a una muestra de sangre para comparar su ADN con el de la fallecida para reclamar el cuerpo, ya que el rostro era irreconocible.
Hasta el jueves 25 los familiares no habían recuperado las pertenencias de los fallecidos. No saben quién se quedó con sus identificaciones oficiales.

Miguel Sabido: Dirigir en Juárez




Se sienta junto a mí en el avión y ya desde antes de salir no deja de observar con los ojos redondos a un muchacho que está en el otro extremo de la fila.
–¿Usted cree que ese muchacho es un narco, señor? –me dice en un suspiro entrecortado. Trato de sonreír para tranquilizarla. La verdad es que no se cómo se puede saber si alguien es narco o no.
–Yo vine al de efe porque estoy viendo si me puedo venir a vivir con mi hermana en Puebla… porque la verdad en Juárez… –se detiene verdaderamente angustiada: es una mujer de 69 años, quizá. Asustada. Muy asustada.
La azafata me ofrece periódicos de Ciudad Juárez. Tomo uno. Se llama HOY. En la sección de Patrullaje leo en la cabeza:
“Cae menor homicida… había atacado a balazos a dos hombres en la colonia Revolución Mexicana… uno de ellos falleció… el sicario tiene 16 años.”
Y abajo:
“Ejecutan a un minusválido… la tarde de ayer un paralítico fue asesinado en su silla de ruedas… fue victimado de cinco balazos en el Valle de Juárez en plena plaza municipal. Por su incapacidad pedía limosna en la vía pública.”
Y abajo:
“Linchan a uno en la colonia México 68.”
Y abajo:
“Capturan a extorsionadores… tres presuntos integrantes del cártel de Juárez que se dedicaban a cobrar cuotas de ‘derecho de piso’ a vendedores de autopartes fueron detenidos.”
Y abajo:
“Un lavacarros de 23 años fue asesinado en la colonia Independencia II con cinco impactos de bala.”
Y abajo:
“Entran tres hombres a casa particular y balacean a dos mujeres solas. Una de ellas tenía una niña de tres años en brazos. Las dos muertas. La niña moribunda.”
En la misma página. Sin un solo adjetivo. Datos.


Antes de salir de México, tres amigos me dijeron:
–¿Estás loco? ¿A qué vas a Ciudad Juárez cuando todo el mundo está huyendo?
–Voy a dar un taller de actuación tonal con Raúl Valles, el director del notable grupo chihuahuense Necrotono. Daremos uno en Juárez, otro en Chihuahua, con la esperanza de encontrar seis u ocho actores adecuados para la puesta del espectáculo de Raúl, Santuario. Será para el Festival Cultural de Chihuahua y, posiblemente, vaya al Cervantino. Me gusta trabajar con directores jóvenes. Él tiene 28 años, así que juntos completamos un siglo.
Nadie se ríe de mi chiste.


Al llegar pido que me lleven a la famosa zona del “centro”, a la bajada del Puente Internacional. Allí donde está el Noa Noa que Juan Gabriel describió como el paraíso perdido.
Los muchachos del Instituto de Cultura me miran nerviosamente.


Cuando veo las ruinas –y estamos en pleno mediodía con el sol resplandeciente de Juárez cayendo implacable– se me cierra la garganta: los enormes cabaretes y los escandalosos burdeles al pie del puente internacional que recibían cada viernes y sábado al incesante torrente de estadunidenses que entraban a México –por supuesto sin visa– gritando rítmicamente ¿where is the grass?, ¿where the grass?; la multitud de prostitutas de 12 a 70 años que se les colgaban de las t shirts; las “vestidas” norteñas grandotas y escandalosas, retándolos; sus padrotes vigilándolas severamente; los vendedores de mariguana que abiertamente la cambiaban por dólares en plena calle; los estridentes cabaretes, el Noa Noa, los clubes gays con sus banderas de arco iris; las adolescentes rubias que se arrancaban el brasier al entrar en los bares… todo está bombardeado. ¿Cómo? Sí: bombardeado con bazucas, como en la Franja de Gaza: Los pedazos de pared semiderruida y cacariza por los impactos de los cuernos de chivo dejan ver los “murales” fosforescentes que intentaban ser obscenos y que ahora resultan absurdos y patéticos.
En medio de mi estupor, oigo la voz de Carlos: “Maestro Sabido, por favor… vámonos… vámonos. Estar aquí puede ser peligroso”.
Veo el sol restallante de Juárez sobre las ruinas bombardeadas.


En las paredes han colocado cuidadosamente las láminas del cuerpo humano con el que doy mi taller de actuación tonal: la del sistema óseo que sostiene la obra milagrosa del cuerpo del actor, que es el único instrumento real de que dispone para comunicarse con el prójimo, el próximo que es el público; la de los huesos del cráneo, donde la maravilla de la voz adquiere sonoridades sobrehumanas; la del sistema nervioso; la de los tres cerebros que nos conducen por la vida.
La sala de ensayos es grande y luminosa, y el Centro Cultural Paso del Norte deslumbrantemente bello y moderno.
Yo empiezo: hablo del cuerpo humano, de los resonadores de la cabeza, de la importancia de la espina dorsal, de la infinita delicadeza de nuestro cuerpo. Cuando voy a decirles: “consideren su cuerpo como un templo y respétenlo; el respeto al cuerpo humano es la gran lección de Stanislavsky y Grotowsky y Barba y Távora…”, me asalta el recuerdo: “Balean a un paralítico que pide limosna”, “…la niña está moribunda”.
Los veo sentados en el suelo, mientras voy de lámina en lámina: Alejandra, Irma, Ileana, Abraham, Sandra –con su estilizadísimo rostro que me recuerda a Greta Garbo–, Valta, Carlos Alberto… todos absortos, hojeando con reverencia los libros que les llevo. Doy por terminada mi intervención de manera abrupta. Salgo a tomar aire en la soberbia fachada del teatro Víctor Hugo Rascón Banda. Discretamente se acerca uno de ellos.
–Maestro… ¿Por qué no se mete mejor a la librería? Afuera está haciendo mucho aire frío.
–¿También aquí ha habido balaceras?
Se me queda viendo con unos ojos infinitamente tristes.


Raúl inicia su taller. Es estupendo. Partió de las concepciones de Grotowsky, pero en la actualidad ha desarrollado una técnica propia, minuciosa e infinitamente sabia. Nos complementamos muy bien. Yo hablo abstractamente de los nodos de energía dentro del cuerpo del actor y él pone sus ejercicios que, de repente, hacen que los actores la descubran dentro de cada uno de ellos.
Son más de dos horas en las que corren por el salón, se detienen, van liberando su energía mientras Raúl los conduce suavemente.
Al terminar siento el impulso de aplaudir. Aplaudir a su juventud, a su entusiasmo, a su entrega.
Uno de ellos (omito el nombre intencionalmente) trae una camiseta que me llama la atención desde el primer momento. Dice “Amar a Juárez”, tiene una V de la victoria y un corazón.
Sigo la camiseta todo el tiempo. Le tomo una foto. Les tomo muchas fotos. Quiero documentar todo el proceso. Necrotono es uno de los fenómenos más interesantes en la historia del teatro mexicano, y Raúl, amén de un magnífico director, un maestro riguroso y sin concesiones.
Al terminar siento el impulso de aplaudir. Todos lo sienten.


En el comedor del hotel, Raúl y yo nos ponemos de acuerdo a la hora de la cena: él hará la estructura del espectáculo partiendo de los actores. (Ese es mi procedimiento favorito, y gracias a él mis obras han logrado actuaciones memorables como las de María Douglas en María egipciaca, Alma Muriel en Falsa crónica de Juana la loca, Jacqueline Andere en Carlota emperatriz.) Yo haré el diseño del ámbito escénico y dirigiré a un segundo grupo de actores, “Los enemigos”. Discutimos acerca de la utilidad y utilización de los enormes teatros del norte de la República: en Monterrey, 2 mil localidades; en Reynosa, mil 600; en Laredo, mil 800; en Tampico, mil 400; en Juárez, mil 600; en Chihuahua, en Camargo, en Delicias, en Culiacán, en Torreón, en Saltillo, en Matamoros. Teatros gigantescos, ciclópeos.
De repente, y sin motivo aparente, me pregunta: “¿Por qué no figura usted en las antologías del teatro mexicano del siglo XX?”. Es verdad: ni Armando Partida ni Fernando de Ita ni ninguno de los antólogos ha incluido jamás a Juana la loca o María Egipciaca o Carlota o La pastorela del ermitaño en sus antologías, y todas ganaron premios y se han puesto en La mamma, en Nueva York y en Cuba y Los Ángeles y España. Y el público las mantuvo en escena sin subsidios durante cientos de representaciones.
Me empiezo a reír: “La verdad, no sé. Supongo que allá está muy fuerte la grilla cultural y yo nunca he sabido jugarla”.
Contesta suavemente:
“Allá la grilla. Acá la guerra.”
El tono cambia. Nos envuelve un pesadísimo silencio.
La guerra: ¿Entre quién y quién?


Mi cuarto está en el sexto piso. Aprieto el botón del lobby; la puerta se empieza a cerrar cuando, de repente, la amenazadora culata de un cuerno de chivo la detiene. Se vuelve a abrir. Tres mujeres con un tono de violencia y salvajismo aterrador entran con las ametralladoras en las manos. Pregunto alarmado: “Perdón… ¿pasa algo en el hotel?”.
La menos hosca va a contestar cuando la primera, viéndome con una mirada fría de serpiente, casi escupe: “Nada. ¡Y tú, cállate, pendeja!”.
Leo en la espalda de los oscuros uniformes “Policía Federal”.
En el lobby hay una típica reunión de vendedoras de belleza. Su agudo parloteo va disminuyendo según las tres policías atraviesan el grupo. Al terminar de cruzar, solamente hay un silencio enorme.


Mientras algunos se cambian, les pregunto por primera vez:
“¿Qué está pasando?”.
Se miran unos a otros. Dan las muy diferentes versiones: las bandas quieren distribuidores de menudeo. Primero enganchan chavitos de 12 años, les meten cosas, les enseñan a asesinar –por eso graban los asesinatos de las mujeres, para probar que lo hicieron y que son muy hombres–, y luego ya los usan como quieren; si no, no les dan la droga. Y ellos se siguen matando gente por su lado.
“¿Supo usted de una fiesta donde mataron a 17 batos, no? Pues agarraron a uno de los sicarios, que tiene 17 años, y le preguntaron por qué lo habían hecho. ‘Es que teníamos que amonestar a uno de los que estaban ahí porque no había pagado la cuota’. ‘¿Y los otros?’.
“‘Bueno… pues ya estábamos ahí… de una vez, ¿no?’”
Una de las muchachas mira por la ventana. Susurra: “El diablo está suelto”.


Antes de empezar el segundo día del taller les expreso: “Quiero decirles que estoy muy orgulloso y me siento muy honrado de haber venido a trabajar con ustedes. En las circunstancias en las que está la ciudad, que un grupo de jóvenes quiera seguir evolucionando como actores y actrices, lograr un espectáculo digno, seguir trabajando arduamente sin saber todavía si formarán parte de la obra o no, es muy admirable. Los felicito”.
Se miran tímidos y sonriendo.
Al terminar me despido con un abrazo a cada uno. Uno de ellos, el de la camiseta (omito el nombre a propósito), me la entrega lavada y planchada.
–¿Quiere que le regale mi camiseta de que yo amo a Juárez?
–No, gracias –respondo–, quiero que la uses todos los días…
De repente sus ojos adolescentes se llenan de furia.–Yo nací aquí, maestro. ¿Por qué esos cabrones me van a robar mi ciudad? ¿Por qué me la van a robar?

23 marzo 2010

Miguel Ángel Granados Chapa: Tirar al bulto

Estrategia: tirar al bulto
Por: MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA
PLAZA PÚBLICA
Un general con mando de tropas explicó así a un importante político norteño la estrategia del Ejército contra los narcotraficantes: "Salimos a las calles y donde los encontramos, los matamos". Tal simpleza explica la cantidad de bajas que causan las intervenciones militares. Suele haber más muertos que detenidos. Pero entre las víctimas no sólo hay delincuentes sino también personas ajenas a la batalla que con tan elemental lógica despliega la fuerza militar.

El comunicado de la Secretaría de Gobernación (¿por qué no de la Defensa?, ¿ por qué no de Seguridad pública?, ¿por qué no de la PGR?, ¿por qué de Bucareli, que carece de competencia en esa materia?) describe el trayecto de los efectivos castrenses que participaron en la balacera en que resultaron muertos dos estudiantes de posgrado de ingeniería del Tecnológico de Monterrey:

"El cuartel general de la 7ª. zona militar recibió una denuncia ciudadana alertando que en el bar Valentona se encontraban individuos armados. De inmediato el personal militar se trasladó a dicho lugar". ¿Así nada más, sin recabar información adicional que corroborara la denuncia anónima? ¿Sin coordinar la acción con autoridades locales, sin siquiera notificarles ya no que se dirigían al lugar sino del motivo del hecho, la denuncia del grupo armado presente en esa cantina? ¿Sin considerar los riesgos de una trampa?

Cuando el personal militar iba en camino, "una camioneta se emparejó y, al realizar una maniobra peligrosa, fue seguida por la unidad militar". Tal desvío de su destino previsto, ¿significó que el grupo armado en la Valentona permaneciera allí o se marchara sin problema? ¿Eran los mismos los integrantes de dicho grupo y los que distrajeron la atención de los militares que en vez de seguir hacia donde el telefonema los llamaba siguieron a un vehículo por hacer "una maniobra peligrosa?

Trocar su rumbo fue erróneo, significó caer en la probable trampa tendida a los militares pues "momentos después, ya sobre la avenida Eugenio Garza Sada, la camioneta comenzó a abrir fuego", ante lo cual "los efectivos militares repelieron la agresión en las inmediaciones del Tec de Monterrey". De pronto, "el vehículo de los agresores se detuvo, parte de los delincuentes huyeron rumbo a la entrada de esa institución educativa y los restantes al crucero de las avenidas Garza Sada sur y Luis Elizondo, donde varios de ellos fueron recogidos por una patrulla tipo pick-up, aparentemente de la Policía local, ¿la cual se dio a la fuga?

Al día siguiente el gobernador Rodrigo Medina admitió que agentes estatales y municipales han sido cooptados por la delincuencia, y el domingo informó que 81 miembros de esas corporaciones fueron dados de baja, pero al parecer sólo cuatro fueron consignados al Ministerio Público. El motivo del cese y la consignación fue la participación de los involucrados en los bloqueos de calles con vehículos robados, que impidieron la circulación de personal militar y generaron caos vial en la capital de Nuevo León. Pero nada se dice del auxilio presuntamente prestado a los atacantes de la unidad militar que iba a la Valentona.

"Simultáneamente a esos hechos -continúa Gobernación- arribaron más camionetas con agresores que comenzaron a atacar desde diversos puntos con granadas y armas de fuego al personal militar. Esta situación propició que los efectivos militares buscaran nuevos lugares de protección y desde donde contraatacar a los agresores, en tanto llegaran refuerzos al lugar de los hechos...Una vez controlada la situación arribó al lugar del enfrentamiento el AMPFC (Agente del Ministerio Público Federal), personal de peritos en balística, y del Semefo (Servicio Médico Forense) para recabar evidencias, levantar los cuerpos y dar fe de los hechos".

¿Levantar los cuerpos? ¿Cuáles cuerpos? En las líneas anteriores, ni en las posteriores se describe los resultados de la escaramuza. En la explicación oficial no hay un solo dato sobre el momento y la forma en que cayeron Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo. Se informa, en cambio, que "durante el enfrentamiento resultó herido un elemento militar, mismo que fue trasladado de inmediato para su atención médica, encontrándose estable".

Ni Gobernación, ni la Defensa, ni el Gobierno Estatal o el Municipal se refieren en momento alguno a la tercera víctima del enfrentamiento en que murieron los graduados del Tec. Se trata de una señora que viajaba con su marido en un automóvil donde llevaban un pastel a casa, tal vez a una celebración que ya no pudo ocurrir. "El hombre narró que fue imposible evadir el tiroteo" (Reforma, 21 de marzo).

Los Pinos expidió un comunicado donde se presentan las condolencias presidenciales por la muerte de los jóvenes Mercado Alonso y Arredondo Verdugo. Además de la muerte, las víctimas habían sido presentadas como sicarios, en una calificación de la que nadie quiere hacerse responsable. La Sedena informó el propio día 19 que en los hechos habían perecido dos personas cuya identidad se desconocía. El procurador Alejandro Garza Garza dijo que se limitó a reiterar que no se había identificado a las víctimas. Y sin embargo, los jóvenes sacrificados llevaban consigo sus credenciales del Tecnológico. Ante los informes oficiales, la propia institución aseguró el viernes por la noche que nadie perteneciente a la misma había estado involucrado en la acción.

Menos mal que a la señora muerta, la tercera víctima, no la inmiscuyeron en el narcotráfico.

12 marzo 2010

José Cárdenas: Luzbel y Maciel

Tenía encanto para seducir y furia para atormentar

“¿Qué quieres que te diga de Marcial Maciel?, era un personaje extraordinario; con vicios privados y virtudes públicas; era de una dimensión genial, en el sentido etimológico; una persona extraordinaria; fuente inagotable de talento y energía. Haría falta Dostoievski para narrar su biografía”. Así abrió una entrevista el historiador Jean Meyer. Escribo el resto.

Maciel tenía encanto para seducir y furia para atormentar; encarnaba al cielo y al infierno. Tenía una personalidad esquizofrénica; doctor Jekyll y mister Hyde. Era dos arcángeles: la luz de Miguel y la oscuridad de Luzbel.

Arturo Jurado, Juan José Vaca y José Barba, (víctimas en el nombre del padre) cuentan que luego de fornicar como demonio, oficiaba misa como un santo. Recuerdan que sólo verlo invitaba a creer en él y en Dios. En ese orden.

Maciel, venerado fundador de la Legión de Cristo y el Movimiento Regnum Christi, ingresó al seminario de Montezuma, Nuevo México (que salvó al sacerdocio mexicano en tiempos aciagos); pronto lo expulsaron por sodomita. Se cubrió con la sotana del tío, Rafael Guízar y Valencia, obispo de Veracruz; el prelado lo corrió por sus fechorías.

El intrépido Maciel consiguió el auspicio del papa Pío XII; creó una congregación de derecha para contrapesar a la izquierda jesuita. Eugenio Pacelli conoció las primeras denuncias contra Maciel; lo retuvo tres años en Roma; le prohibió viajar a México; la iglesia impidió investigación alguna; los ofendidos no se atrevieron a hablar, ni el Poder Judicial a sentenciar. Se fraguó una farsa bien disfrazada.

“Juan XXIII rehabilita a Maciel, quien regresa a México como miembro del alto clero católico, con impunidad extraordinaria” —apunta Jean Meyer. Es inusitado en la historia de la Iglesia que alguien haya engañado a tantos, comenzando con los cinco antecesores del papa Benedicto.

Marcial Maciel es un caso extraordinario; aún muerto, significa otro fracaso. Suma su historia a los escándalos por abusos sexuales de 5 mil sacerdotes católicos en Estados Unidos, Irlanda y Alemania; aberraciones que han costado a la iglesia 2 mil millones de dólares en compensaciones.

¿La Santa Sede protegió a Maciel? En 1982, la congregación de Maciel, aportó una suma sustancial para salvar al Vaticano, principal accionista del Banco Ambrosiano, quebrado por la mafia. Se estima que la Legión de Cristo vale 28 mil millones de dólares, producto del binomio educativo e inmobiliario, en 22 naciones. Maciel era intocable.

Joseph Ratzinger se toma el asunto como una batalla personal. A medida que profundizan las investigaciones, emerge el daño que Maciel ha causado a la Iglesia Católica con sus atrocidades. Las opulentas arcas vaticanas están en riesgo; entre compensaciones y decepciones, merman los caudales.

Las vidas ejemplares de los Santos Varones son opacadas por este personaje siniestro, cuya biografía nada tuvo de varonía y sí de sodomía.

Muchos embaucados, ricos y pobres, todos piadosos, rezan por Maciel… piden a Dios que su alma criminal arda en el infierno.

josecardenas@me.com

10 febrero 2010

Política Ficción: Videos del PAN en Coahuila

Video Original



Video Clonado



Lo mejor de todo es que en las noticias dieron como "original" la versión clonada.

08 febrero 2010

Rafael Loret de Mola: Valores Confundidos, Coberturas viciadas, asesinos camuflados...

No podía ser de otra manera. Febrero inició con una nueva escalada de violencia que exhibe, sin duda, una nueva escenografía del terror en ominosa imitación a los enajenados estadounidenses que balean, sin ton ni son, a sus propios compañeros en las universidades únicamente para llamar la atención sobre sus propias sicopatías. En Ciudad Juárez un comando asesina a 15 personas durante una fiesta de preparatorianos; en Torreón, en la misma jornada, otro escuadrón de la muerte se lleva por delante a 10 parroquianos de un bar. Y en la misma jornada.

Días atrás, el ruidoso caso del futbolista Salvador Cabañas, quien fue víctima de un extraño incidente en un antro de la Ciudad de México, pasadas las cinco de la madrugada, convocó las mayores coberturas como si la celebridad de un solo individuo opacara el aparente anonimato de cientos de víctimas a lo largo de la geografía mexicana. Peor fue cuando una baladista, hija de la gran Silvia Pinal, luego de operarse los glúteos se convirtió en el centro de atención de los mexicanos que apenas reparaban en el creciente número de ejecutados y asaltados, además de violaciones y otras afrentas con el sello de la sexualidad pervertida, esto es cuando una condición natural se convierte en pretexto para detonar conductas abiertamente contrarias a la civilidad.

Preocupa, sin duda, la permanente distorsión de valores y el efecto que ello causa sobre una sociedad mediatizada, pero no correctamente informada. Como se trata, en no pocos casos, de atemperar las cifras de la violencia, es preferible concentrar la atención general en algunos casos que no son los más significativos en cuanto a la oleada criminal aun cuando exhiben la vulnerabilidad del colectivo, y de los famosos, que acaso se atraviesan al paso de la prepotencia materializada en quienes se sienten inalcanzables y, por ende, intocables. Ésta es, sin duda alguna, la peor mafia de todas y el mayor de los flagelos sociales. Se mide, acaso, por el número de guaruras que usan. Una perspectiva, francamente, desoladora.

Algunos colegas, especializados en el rubro deportivo, me han manifestado recientemente su preocupación acerca de que lo sucedido al americanista Cabañas, eje igualmente de la selección paraguaya que puso sobre las cuerdas a los siempre presumidos gauchos con todo y su “dios” Maradona, pudiera ser revelador de hasta donde llegan los intereses financieros entra las mafias... futbolísticas, convertido este deporte en un auténtico almacén de altos especuladores que quieren hincarles los dientes a los botines multimillonarios de mundiales y eventos continentales.

Cuando uno se entera, por ejemplo, que el Real Madrid, en España, desembolsó trescientos millones de euros en la renovación de su plantilla –incluyendo el traspaso del carísimo Cristiano Ronaldo por cuya firma se invirtieron ciento treinta millones de la misma moneda, más de dos mil millones de pesos-, el asunto deja de ser anecdótico y converge necesariamente, al caudaloso canal de las inversiones de altos vuelos, contaminadas tantas veces por la infiltración de las bandas más lacerantes. ¿No es igualmente ilustrativo cuanto corre por los corrillos del Mundial cuando éste torneo, bien lo sabemos, se ha convertido en festín millonario para un selecto grupo que saben explotar la devoción, ya no la afición, de los públicos enfebrecidos por todo el planeta. ¿Para esto sirve la globalización?

No es correcto aventurar hipótesis cuando la vida de un hombre está en juego. No obstante, la emergencia obliga a plantear soluciones y se antoja indispensable para ello la información precisa, libre de las diatribas que generan compromisos insondables, acerca de los hilos conductores criminales en una etapa, insisto, en el que se han perdido valores, rastros y huellas en aras de las complicidades soterradas. No vaya a ser que, de tanto repetirse las desviaciones judiciales, se conviertan en costumbre, es decir como parte de las cortinas de humo que ocultan las verdaderas vertientes.

Los cronistas deportivos, por supuesto, justifican su parquedad aduciendo que lo de ellos es, nada más, cubrir las justas y sus efectos sobre la gran masa. No los asuntos policíacos. No obstante, igualmente tienen la obligación de aportar cuanto saben respecto a los enlaces superiores, en las cúpulas empresariales, que determinan la marcha de los deportes masivos, con el fútbol encabezándolos y el consiguiente beneplácito de anunciantes y consorcios informativos que sudan las manos –dicen- para socorrer a los inválidos pero gastan diez o cien veces más, lo que sea, para invertir en el torneo mundialista como si en ello se les fuera el honor. (México, por cierto, tenía fama de ser la única nación en la que dos cadenas televisivas se esmeraban por difundir todos los encuentros futboleros del Mundial; ahora la televisión de paga y los eventos con tarifas especiales, dominadas por el duopolio que concentra la televisión privada, obliga a estrechar ciertas coberturas).

Lo dicho: en materia de valores distorsionados, México también aspira al podio.
Debate
Resulta odioso que, ante tal panorama –y otros más-, los panegiristas de la continuidad sigan insistiendo que, en todo caso, el pasado inmediato es peor para zanjar así, más bien tímidamente, el diferendo sobre la recuperación del PRI justificando con ello las alianzas controvertidas con la izquierda perredista que no cesa en su empeño de mantener la ambigüedad de ser parte de un gobierno, en el Legislativo, al que no reconocen legitimidad alguna por la usurpación del Ejecutivo federal.

Desde luego, no habíamos llegado a este nivel de depredación social y política, también moral, que se revela, cada día, en plena batahola de reacomodamientos en los escenarios de la vida institucional. Por allí se filtra, entre otras cosas, que algunas capturas próximas han sido previamente concertadas con los integrantes superiores de las mafias del narcotráfico. Sobre el particular, y como consecuencia de nuestro señalamiento de que no se ha tocado al “cártel de Sinaloa” a lo largo de la administración calderonista, una fuente cercana a los vertederos de Los Pinos, me aseguró:

--Apúntalo: en marzo caerá “el chapo” (Guzmán Loera). Ya está arreglado.
La cuestión entonces recalaría en una interrogante lógica: ¿A qué costo? Máxime en un año, 2010, que resultará clave para la carrera por la sucesión presidencial en 2012, sobre todo en cuanto toca a la ocupación de los vacíos de poder y el consiguiente desplazamiento de algunos grupos, de adentro del gobierno, por la ausencia de liderazgos con capacidad para remontar la cuesta de las descalificaciones públicas.

Lo anterior confirmaría, igualmente, que el régimen en curso sigue planteándose la posibilidad de negociar con los cárteles y los capos alguna “salida” a la crisis de las vendettas mutuas que han paralizado a medio país. Un arma en poder del sector público es la posibilidad de legalizar el consumo de estupefacientes para abatir precios y distender los combates contra los traficantes. Ello conllevaría el enorme riesgo de que, al principio, se extendiera el vicio al salir las drogas de la clandestinidad, aunque no sé si hubiera mucha diferencia con la forma en la que los distribuidores operan ahora: negar las facilidades con las que, por ejemplo, se ofrecen psicotrópicos en los bares de las ciudades mexicanas, a jóvenes y adultos por igual, sería tanto como elevar las cortinas de la tolerancia ignominiosa. ¡Y no digamos en la frontera norte!

Mientras tanto, los estigmas siguen surcando el rostro de una nación atenaceada.

Catón: Claro que hay Diablo

El obispo de Querétaro consagró el sábado último la primera capilla construída en México especialmente para realizar exorcismos, es decir para sacar el diablo que se ha metido en el cuerpo y el alma de un poseso. La verdad, yo no sé si creer en el demonio o no. Más aún: ni siquiera puedo determinar si debo escribir su nombre con mayúscula, como hacemos con Dios.

Por elemental sentido de equidad deberíamos poner: “el Diablo”, o “el Demonio”, pues se supone que el espíritu maligno y la divinidad libran un eterno combate, de lo cual se infiere que hay entre ellos condiciones de igualdad. Los dos se disputan las almas, y tantas posibilidades de llevárselas tiene uno como el otro. (O uno como el Otro. O Uno como el otro. O Uno como el Otro).

Injusto sería, por ejemplo, anunciar una pelea de box entre Kid Punch y groggy kid. O todos coludos o todos rabones. Los dos con mayúsculas, o con minúsculas los dos. Ya no son tiempos de discriminación. (Y sin embargo el mismísimo diccionario de la Academia, tan progre ella, tan de avanzada y liberal, dice que la palabra “Dios” ha de escribirse con mayúscula, y no da el mismo tratamiento ni al diablo ni al demonio. ¿Jamás acabarán los sufrimientos de estos pobres diablos?).

Yo, vuelvo, a decirlo, no sé si creer en el demonio. A lo mejor no lo veo porque está muy cerca de mí. ¿Fue Baudelaire quien dijo que el mejor truco del diablo es haber convencido a los humanos de que no existe? Si pensamos que hay un Dios, también deberíamos suponer que existe el diablo. Si no, díganme ustedes, ¿cómo explicar lo que sucede en México? El crimen y violencia en las ciudades; la Cámara de Diputados; las alianzas PAN-PRD; el gober precioso; los sindicatos dejados en herencia por el PRI; la pederastia clerical; las manifestaciones en la Ciudad de México; la casta política; los partidos propiedad de familia o individual; la falta de agua; la sobra de agua; la contaminación; el régimen fiscal; los monopolios públicos y privados; la corrupción; la impunidad; las fallas en la impartición de la justicia (y muchos de sus fallos); el pastelazo de Calderón; los chistes que aparecen en esta columneja; en fin, los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne. ¿Cómo explicar todo eso? Cosa del diablo son, no cabe duda.

Por lo tanto procedo ya a averiguar la dirección exacta de aquella capilla para exorcistados, no sea que la necesite yo mañana, u hoy quizá. Igualmente investigaré si harán exorcismos por internet, como las confesiones por la red que ya se anuncian. Todos llevamos un demonio dentro, y si no hay modo de hacer con él alianza, o de llegar a una concertación para llevar la fiesta en paz, lo mejor es echarlo fuera...

05 febrero 2010

La clave del éxito en vos de Kena Moreno

La clave del éxito en vos de Kena Moreno

Aurelio Pérez

Saltillo, Coah.- Muy ad hoc con el fresco clima que tuvo ayer Saltillo, poco más de 300 mujeres disfrutaron de una taza de té (como a la vieja usanza) teniendo como invitada especial a la reconocida editora Kena Moreno, quien afirmó que alcanzar el éxito no es cosa de suerte ni de casualidad, sino que requiere de disciplina, persistencia, organización y saber trabajar en equipo, entre otras condiciones.

El evento fue organizado por el DIF municipal y contó con la presencia de su presidenta, Bertha Gutiérrez de Abramo, así como de la primera dama del estado, Vanessa Guerrero de Moreira, quien sostuvo que “es tarea de todos rescatar los valores que nuestros padres y abuelos nos inculcaron”.

“Una Tarde de Té con Kena Moreno” tuvo como línea central la charla “Los Pensamientos Para una Vida Feliz, que forma parte del programa “Al Rescate de los Valores” que promueve la nueva administración municipal.

Con motivo del arranque de dicho programa en esta capital se produjo un video especial, el cual se presentó oficialmente en el evento.

En un cálido ambiente, con una sobria decoración en tonos morados, las asistentes escucharon por más de una hora las anécdotas y consejos que Moreno compartió en su disertación.

“Vivimos en una época en la que es evidente el poder del pensamiento”, enfatizó, “nuestras ideas se convierten en sentimientos, palabras y decisiones, con nuestros pensamientos diseñamos nuestra vida”.

Aclaró que no se trata de suerte ni de casualidad lograr que las cosas salgan bien, sino que es el tipo de pensamientos lo que genera el resultado.

Para lograrlo el éxito en lo que se plantee, abundó la también luchadora social, se necesita disciplina, persistencia, organización, saber trabajar en equipo, saber escuchar, poseer muy buen humor y precisar lo que se desea.

“En el largo viaje que es nuestra vida hemos de precisar lo que queremos, cómo lo queremos y por qué lo queremos”, subrayó. “Cuando a alguien le preguntan ‘¿quién eres?’, no sabe contestar y debe saber que todos somos alma, espíritu, inteligencia y esencia con un cuerpo”, agregó.

Así, a través de su plática fue delineando una serie de consejos que seguramente le ha sido efectivos a ella, no en balde se convirtió en una pionera exitosa en México en su quehacer editorial.

Después de la charla las asistentes disfrutaron junto a Kena Moreno del té, abrigadas por las notas del ensamble de violines “Los Aguascalientes”.

27 enero 2010

Jacinto Faya Viesca: Opciones para Nuestra Vida

PALABRAS DE PODER
Nosotros tenemos la capacidad de elegir: o bien, optamos por una vida acobardada, apagada y medrosa, o nos decidimos por levantarnos cada día diciéndole un sí incondicional a nuestra vida.

O nos encogemos como gusanos medrosos, o cada día nos sumergimos de lleno en la vida, bañando nuestro espíritu de todas las inmensas fuerzas de la Naturaleza. Podemos elegir: dejar que un mezquino terror se apodere de nuestro corazón, o henchimos nuestro pecho de un sano orgullo, estremeciéndonos de gozo por meter de lleno nuestras manos en la vida, en nuestra particular vida que nos toca vivir.

En el fondo de nuestro corazón, sabemos que la poderosa instancia de nuestra alma puede vencer muchos obstáculos, como también sabemos, que podemos desperdiciar el inmenso tesoro que es el día en que estamos viviendo, hiriendo de muerte al día con nuestra voluntad indecisa y nuestro torpe actuar vacilante y medroso.

Sabemos, que la vida humana nos ofrece múltiples opciones, y que una sola de ellas puede bastarnos para despertar en nosotros un vivo y grande interés. Como también sabemos, que nuestra indolencia, el dejar las cosas para después, el no estimar en lo debido la inmensa riqueza de la vida humana, nos conduce a una existencia de carencias y lamentos.

Tenemos la experiencia, de que si ha brotado de nuestro pecho una firme decisión, le podemos dar vida a esta decisión, con una pronta osadía, actuando de inmediato y sin dilación alguna. Como también la experiencia nos lo ha demostrado, que la irresolución nos lleva a la parálisis y al encogimiento.

En el fondo insobornable de nuestra conciencia, por más confusas que nos parezcan las cosas, si aun conservamos algo de bondad, sabremos distinguir el camino recto. Nuestro corazón ilumina a nuestra conciencia, o la conciencia le prende fuego a nuestro corazón, pero la realidad, es que siempre podremos distinguir el bien del mal.

Ante una adversidad, la vida nos da la oportunidad de tomar una decisión existencial: seguimos aferrados a la vida luchando con honor y dignidad, mostrando un valor ejemplar, o bien, maldecimos nuestro destino y hacemos de nuestra existencia un viacrucis. Si optamos por estar plenamente vivos en nuestra vida, podríamos sentirnos como se sintió Fausto, en la obra que con este mismo nombre escribió Goethe: “Siento bríos para aventurarme en el mundo, para afrontar las amarguras y dichas terrenas, para luchar contra las tormentas y permanecer impávido en medio de los crujidos del naufragio”. Si optamos por el viacrucis, aceptemos que permanentemente un mezquino terror se robará nuestra alma, y la aventará a las penumbras de la no vida, de la indecisión, y de un vaivén que va de la impotencia a la desesperación.

Ante las anteriores opciones, Critilo nos deja una impactante reflexión de Goethe, al poner en boca de Fausto la siguiente exclamación:

“Lancémonos en el torbellino del tiempo, en el torbellino de los acontecimientos. Alternen uno con otro entonces, como puedan, el dolor y el placer, la suerte próspera y la adversa. Sólo por una incesante actividad es como se manifiesta el hombre”.

Goethe no nos habla de un mundo maravilloso donde todos nuestros deseos y fantasías se cumplen. No, sino que nos quiere transmitir la poderosa idea de que vale la pena meternos en “el torbellino de los acontecimientos”. Y todo torbellino implica extremos: dudas y certezas; lluvias que dañan, y a la vez lluvias que florecen los campos; torbellinos que implican pérdidas ante los riesgos, pero a la vez, torbellinos que nos encumbran en lo alto de las montañas.

Decía Séneca, que a todo bien, le seguirá un mal, y que todo placer trae su cuota de dolor. No se trata de una serie matemática, sino que nos quiere revelar el hecho de que la vida trae los inmensos regalos de una existencia exuberante, pero también, la vida trae el sello y el embrión de su propia muerte. Critilo nos invita a elegir las opciones que nos conduzcan a una incesante actividad, y a las opciones siempre amigas de una vida más plena y auténtica.

22 enero 2010

Sergio Sarmiento: Tiger y el Zulú

Tiger y el zulú
“La moral... pertenece siempre al reino de la libertad, no al del control”.
Fernando Savater

Dicen que Tiger Woods dejó los palos, pero no se refieren sólo a los del golf.

El mejor golfista de todos los tiempos y el deportista con mayores ingresos del mundo en los últimos ocho años, anunció el 11 de diciembre de 2009 que dejaría el golf por tiempo indefinido para hacer un esfuerzo por mantener unida a su familia, después de que se dio a conocer que había cometido distintos actos de infidelidad marital.

Este 19 de enero se reveló que el golfista, cuyo nombre real es Eldrick Tont Woods, ingresó a una clínica llamada Servicios de Adicción y Salud Conductual Grove en Hattiesburg, Mississippi. El propósito es tomar un tratamiento para su “adicción al sexo”. Para ingresar a esta clínica, el golfista de 34 años de edad firmó un contrato de celibato voluntario que le prohíbe tener relaciones sexuales durante cuatro meses. No se le permite siquiera satisfacerse a sí mismo.

Woods no sólo está viviendo este tratamiento, sino que ha perdido también varios de los patrocinios que le permitieron obtener ingresos por 110 millones de dólares en los 12 meses concluidos en mayo de 2009 (sólo 5 millones en premios de golf, según la revista Forbes). Woods, quien era una presencia constante en los medios gracias a sus contratos de promoción con Accenture, GM, AT&T, Gillette y Nike, entre otros, no ha aparecido en ningún anuncio de televisión en horario estelar en Estados Unidos desde el 29 de noviembre, según Nielsen Co.

Me imagino que muchos de los directivos de las empresas que han congelado a Tiger se sentirán incómodos. De alguna manera son hipócritas, porque no creo que haya muchos que nunca hayan cometido un acto de infidelidad. Sin embargo, los anunciantes no se atreven ya a identificarse con el deportista.

Si alguna duda cabe de que la moral sexual es relativa y definida por consideraciones culturales, basta comparar el caso de Woods con lo que está ocurriendo en la República de Sudáfrica, la próxima sede de la Copa del Mundo de futbol y un país que se presenta como ejemplo por haber dado a sus pueblos originales negros igualdad jurídica con la población blanca.

Este 4 de enero, el presidente sudafricano Jacob Zuma, un firme creyente en la institución del matrimonio, contrajo matrimonio por quinta ocasión a sus 67 años. Thobeka Mabhija es su tercera esposa oficial en este momento. Zuma está aún casado con Gertrude Sizakele Khumalo, con quien contrajo matrimonio en 1973 y quien asistió a la nueva boda. También lo está con Nompumelelo Ntuli, de 34 años, con quien se casó en 2008.

Una anterior esposa, Kate Mantsho, con quien tenía cinco hijos, se suicidó en 2000. Otra más, Nkozasana Dlamini, se divorció de él, pero es ministra del interior en su gabinete. Zuma tiene compromisos formales para contraer matrimonio con otras dos mujeres y cuenta con 19 hijos reconocidos de siete mujeres diferentes.

Algunas voces se han levantado en Sudáfrica para protestar por los matrimonios del presidente, pero la ley sudafricana permite la poligamia a los zulúes por respeto a sus usos y costumbres. La moral, como vemos, es muchas veces relativa y condicionada al entorno cultural. Un acto condenado socialmente en una cultura se convierte en simple anécdota en otra.

En la mayoría de los países modernos sólo se permite mantener un matrimonio a la vez. La Iglesia Católica prohíbe incluso el divorcio. El Islam acepta hasta cuatro matrimonios, pero sólo al hombre y no a la mujer. En la cultura zulú no parece haber límite a los matrimonios de un hombre.

12 enero 2010

Sergio Sarmiento: Moises Saba

Si Dios no existiera, habría que inventarlo.
Voltaire
Conocí a Moisés Saba Masri en agosto de 1995. El tenía, me parece, 32 años; era vicepresidente ejecutivo de TV Azteca y uno de los principales accionistas de la firma a la que yo acababa de ingresar como vicepresidente de noticias. Lo veía una vez a la semana, en reuniones del comité ejecutivo, y gradualmente nos fuimos haciendo amigos.

La amistad persistió después de que en 1998 yo dejé la vicepresidencia de noticias y él TV Azteca. Nos seguimos reuniendo a comer de vez en cuando, en un principio con su padre Alberto Saba Rafful, después los dos solos. Nunca había una razón especial o agenda formal. Simplemente llegaba un momento en que alguno de los dos llamaba al otro y le decía: "Hace mucho que no nos vemos."

En un principio hablábamos de economía y política. El tema de la seguridad lo obsesionaba, como a muchos miembros de la comunidad judía, por los ataques y secuestros de que ésta había sido víctima. Con el tiempo, sin embargo, nuestras conversaciones empezaron a orientarse más hacia la filosofía, la religión y la moral. Se sorprendió una vez al saber que yo había colaborado en una traducción del Corán al español y le regalé una de las pocas copias que me quedaban. La última vez que nos vimos, el 22 de septiembre del 2009, la mayor parte de la conversación fue sobre religión y moral.

No era fácil conciliar las posiciones de un joven judío ortodoxo como él y de un viejo liberal como yo. Pero siempre aprendimos algo el uno del otro. Ésa es, me parece, la amistad más preciada: no la que surge de las coincidencias obligadas o inculcadas, sino la que se cultiva con respeto entre mentes discrepantes.

Siempre admiré la rectitud personal de Moisés. Recuerdo su angustia cuando la Comisión de Valores y Mercado de los Estados Unidos (Securities and Exchange Commission, SEC) lo acusó de haber ocultado información a los accionistas minoritarios de Unefon. Al final fue exonerado, pero la acusación había generado ya un daño a su prestigio personal. Como yo conocía bien la operación, siempre sostuve que había sido limpia.

En México, quienes lo conocían sabían de su generosidad y honestidad. En su comunidad se le escogió como una especie de juez o mediador para resolver problemas familiares. Me tocó verlo hacer esfuerzos para que en los conflictos familiares las esposas y los niños no dejaran nunca de tener la protección física, psicológica y económica que merecían.

La última vez que comimos me pasó en el teléfono a Adela, su esposa, quien me preguntó por qué no la invitábamos a nuestras reuniones. Quedé que en la próxima ella estaría con nosotros, pero esa reunión nunca se llevó a cabo.

Este domingo 10 de enero el helicóptero en que se trasladaban Moisés y Adela, así como su hijo Alberto y su nuera Judith, se desplomó e incendió en San Lorenzo Acopilco, en Cuajimalpa, Distrito Federal. Los cuatro, así como el piloto Armando Fernández, fallecieron en el accidente.

Es difícil comprender el dolor de don Alberto Saba y su esposa, quienes hace años ya habían perdido a un hijo adolescente por cáncer. Mis recuerdos de don Alberto son de un hombre muy trabajador que adoraba a su hijo Moisés. No sé cómo va a superar esta tragedia.

Las conversaciones entre Moisés y yo eran diálogos entre un hombre profundamente religioso y un agnóstico. Hoy sólo espero haber sido yo el equivocado. Hay dolores que sólo la convicción de un orden superior pueden ayudar a superar.

01 enero 2010

Envenenan a indigentes con comida de Año Nuevo

Una persona murió y 44 más debieron ser atendidas en clínicas luego de consumir alimentos que contenían vidrio molido y veneno colocados deliberadamente en una comida servida por desconocidos a varios indigentes, informaron el viernes las autoridades.

Romelia Cuevas, jefa encargada de Fiscalías de Cali, explicó telefónicamente que se buscaba a quienes entregaron ese alimento.

"Parece que fueron dos personas", dijo la funcionaria.

El hecho se registró en el barrio El Calvario, en el centro Cali, informó en entrevista telefónica el general Miguel Angel Bojacá, comandante de la policía de esa ciudad, 300 kilómetros al oeste de Bogotá.

Relató que hacia las 18:00 horas del jueves, una o más personas repartieron a varios indigentes buñuelos y natilla, un plato típico de la Navidad y el Año Nuevo en Colombia.

Maurix Fernando Rojas, médico toxicólogo del Hospital Universitario del Valle, en Cali, consideró que los alimentos tenían como propósito envenenar a esas personas.

"El aspecto de la natilla era de color café. Tenía vidrio molido en su interior. Además de eso tenía unos granulitos de color negro que podrían corresponder a un pesticida", relató Rojas en conversación telefónica.

Agregó que los afectados "llegaron con síntomas de intoxicación por pesticida tipo organofosforado, que se utiliza en el campo, por ejemplo, para matar hormigas o los insectos de las plantas".

Según el galeno, los pacientes le dijeron que unos cinco minutos después de consumir la natilla, empezaron a sentir náuseas, vómito y mareo "y otros síntomas que me llevan a concluir, sin ninguna duda, que el alimento estaba envenenado".

De los 45 intoxicados, un murió cuando era trasladado al centro médico y siete se encuentran en estado crítico.

El médico Iván González, director del Hospital San Juan de Dios de Cali, dijo que allí fueron recibidas 27 personas intoxicadas. Al igual que Rojas, González advirtió que el alimento consumido por los indigentes tenía un tóxico, "tal vez un carbamato" (otro tipo de plaguicida).

31 diciembre 2009

Carlos Monsiváis: Semiótica Bárbara




Semiótica Bárbara
Carlos Monsiváis





El siguiente texto está publicado en el número 1730 de Proceso, ya en circulación.

MÉXICO, D.F., 26 de diciembre (proceso).- ¿Qué hubo antes del impacto mediático? Muy probablemente la historia registra los actos políticos, las confrontaciones ideológicas, las grandes movilizaciones sociales, incluso los golpes de Estado y las revoluciones. Pero todo eso parece quedar atrás. Hoy el eje de la política y de la vida social es el impacto mediático, una mezcla de repercusión publicitaria, noticia que puede llegar a todos los hogares y abuso visual de movimientos, tragedias y catástrofes. El gobierno mexicano es un devoto del impacto mediático pero no está solo, también practican ese culto paramesiánico la delincuencia organizada y las instituciones y los organismos que puedan.

* * *
El combate del 16 de diciembre en Cuernavaca entre miembros de la Marina y sicarios del grupo de Arturo Beltrán Leyva, El Jefe de Jefes o El Barbas, se resuelve con la muerte del capo y de un marino, Melquisedet Angulo Córdova, luego de cuatro horas de fuego incesante en una zona residencial con vecinos amedrentados y seguramente hartos de la teoría del impacto mediático.

El ir y venir de los actos simbólicos: el 22 de diciembre se entierra a Melquisedet en Paraíso, Tabasco, a unas horas de Villahermosa. La ceremonia luctuosa, colmada de elogios justos, tiene un inconveniente: se difunden (¿se delatan?) el nombre del muerto y los datos de su familia. A la medianoche de ese día, un comando, ansioso de divulgar la respuesta inmediata de su grupo, asesina en Paraíso a la madre, la tía y dos hermanos de Melquisedet. A su modo, buscan el impacto mediático. El Poder Ejecutivo lanza su mensaje de “no nos dejaremos amedrentar”, a una sociedad francamente amedrentada. El país se unifica por medio de dos reacciones a fin de cuentas complementarias: la irritación ante la presentación circense del cadáver de Beltrán Leyva y la profunda indignación moral y política ante la matanza de los familiares de Melquisedet.

* * *
Sin disimulo, el combate o “la guerra” entre el Estado y el crimen organizado se acompaña de difuntos enteros o mutilados, que al divulgarse hacen las veces de anuncios espectaculares en el imaginario colectivo y en los medios de comunicación. Un cementerio ubicuo como ofensiva propagandística. Imposible atender de modo específico los cadáveres que brotan a diario, las circunstancias que hace poco parecían inverosímiles o “de película” (la entrada de sicarios a un restaurante para matar a un cliente y sus acompañantes, el ataque a cuarteles policiacos, la matanza de civiles con granadas el 15 de septiembre en Morelia, las anécdotas de fugas y ejecuciones). Y lo que se exige, además de eficacia policiaca, es el examen de los hechos como recados a la comarca o el país entero: el locutor asesinado en pleno día mientras colocaba una manta en un pueblo previniendo a los jóvenes sobre los males de la drogadicción; el reportero o el fotógrafo desaparecidos porque “investigaban de más”; el cantante de onda grupera torturado y asesinado por presumir de sus relaciones con la novia del capo; el jefe de policía de honradez intachable…

Los recados no necesitan de mayor interpretación, sólo de analizarlos exhaustivamente a la luz de la precaución: “Sí, fíjate, éste es otro comunicado de los narcos a la sociedad nacional e internacional: que no nos den por muertos, en estos encontronazos nadie muere al último”. (Si la fuerza del Estado es incomparable, es ilimitada la suma de los alcanzados por la nueva “causa natural” de muerte.) Y pierden mucha de su utilidad o la vulneran por completo los impactos mediáticos, cuyo origen es la obsesión por el poder de las imágenes, esos asomos de las garantías de inmortalidad, la superchería todavía triunfante. Si funciona el impacto mediático, es la creencia desorbitada, el país o el gobierno o el cártel o el partido o el movimiento van bien.

* * *
El mundo es de los recados, en este caso de los que podrían llamarse “correos de bulto”. Con todo, nunca el gobierno federal había sido tan explícito en sus mensajes a los narcos como en el despliegue reciente de escenografía con cuerpos adjuntos en un edificio de lujo en Cuernavaca. Las fotos al cabo del enfrentamiento de cuatro horas mezclan varios relatos simultáneos:

—el de un capo de la droga “presentado en sociedad”, tendido ante la complacencia de su exterminadores

—el de la teatralización bárbara del triunfo sobre el enemigo de la Patria

—el de la defensa por turnos de la sociedad, ahora a cargo de la Marina, que hereda la estafeta de la policía, los agentes judiciales y el Ejército

—el de un episodio ignorado de Beirut.

Lo más notorio: la conversión en carta electrónica y correo postal dirigidos a la conciencia nacional e internacional del cadáver de Arturo Beltrán Leyva, sinaloense nacido en 1961, criminal inmisericorde, hombre cuya persuasión alcanzó a gobernadores, jefes policiacos, ministerios públicos y jefes militares, esto último según estimaciones de la prensa avaladas por el rumor. Todo bajo la tradición del siglo XX: todo en familia, “si no involucro en este negocio a todos mis parientes me van a ver muy mal en la cena de Navidad”.

La puesta en escena: en algunas fotos, Beltrán Leyva está semidesnudo, con un calzoncillo y los pantalones en pleno descenso; en otras, se reitera la destrucción de la persona y los muebles; también, inmerso en la sangre, se advierte a un criminal que no termina de extinguirse, la sangre amenaza con resucitarlo y con anegarlo de inmediato; de modo reiterado, el narco es una simple masa sanguinolenta cerca de los grafitis involuntarios; en la foto más divulgada y de alguna manera la más impresionante, al cadáver lo decoran, a manera de despedida grotesca, billetes de 500 y mil pesos arreglados de modo armonioso, que componen, es de suponerse, la mortaja que del choteo baja, el tejido de las burlas a los muy ineficaces santos y vírgenes y reliquias en forma de fotos personales. “Que aprendan los delincuentes: eso les espera, un sudario de los papeles del Banco de México que ya no podrán gastar, tú lo quisiste narco mostén, tú lo quisiste, tú te lo ten”.

* * *
En estas fotos, no parece funcionar el objetivo: alentar la reflexión filosófica (digo es un decir) en torno a los valores del Más Allá y a las intimidaciones en el Más Acá; no impresionan las tácticas del primitivismo muy antiguo, cuando la mutilación de los cadáveres era parte de la persecución después de la muerte. El narcotráfico se ha distinguido por sus decapitaciones, por sus torturas infames, por su manía de castigar a sus enemigos, a los restos de sus enemigos y, en los años recientes, a las familias de sus seres odiados. Esto corresponde a su infinita barbarie y su dimensión psicopatológica (entendida tal categoría en su dimensión popular), y esto genera inevitablemente las sensaciones de horror ante las cabezas arrojadas en la discoteca de Uruapan, ante la tortura y la decapitación de los zetas capturados por un cártel rival que envía la grabación a YouTube, ante los cuerpos sepultados en botes de cemento o disueltos en grandes peroles de ácido. El impacto mediático: los narcos redactan sus atroces “misivas” a lo largo del país: en estos días y por ejemplo el asesinato del secretario de Turismo de Sinaloa, los atentados contra alcaldes y jefes de policía, la persistencia de las cifras mortuorias día a día.

* * *
Tras la divulgación de las fotos de Beltrán Leyva sobreviene el reparto de la inocencia. Todos se deslindan, sin siquiera insinuar que las fotos “fueron tomadas en otro contexto”. Los funcionarios de Gobernación, la PGR, el Semefo de Morelos y la Secretaría de Marina tartamudean ante el temor de asumir responsabilidades. Por lo oído y leído, nadie manejó el montaje del cadáver de Arturo Beltrán Leyva. Semiótica sangrienta, semiología de borrón e imagen nueva.

Al Estado de ningún modo le corresponde, así sea en la muy torpe y malévola recreación escénica de Cuernavaca, el uso de cuerpos como avisos. El montaje después de la batalla como Oficina de Correos. De seguro, los “curadores” de la “instalación” del sadismo contemplativo se divirtieron a nombre de los cuerpos de seguridad ofendidos y se rieron al colocar cada uno de los billetes, y se olvidaron de la función gubernamental mientras organizaban el “discurso fúnebre” del capo con técnicas inspiradas por los métodos del narco. Faltaron mantas, eso sí, pero tal vez se debió a que no había puentes en las cercanías.

* * *
Habría necesidad de un álbum complementario de fotos que podrían descubrir las fuerzas del orden, donde estarían las siguientes:

— Beltrán Leyva cena con el jefe de policía de una ciudad de provincia, mientras parece recomendarle que pruebe el magnífico vino recién traído de la capital, o lo felicita por su poderosa garganta, o cuenta chistes o celebra los perpetrados por el invitado (Si esta foto parece muy convencional, siempre queda el recurso del Photoshop: Beltrán Leyva fraterniza con Al Capone, Dillinger, Baby Face Nelson o Hermann Göring)

— Beltrán Leyva, a carcajadas, certifica el traspaso de los dólares a unos guardianes de la ley. Un eclesiástico contempla beatíficamente la escena.

— Beltrán Leyva dialoga con un presidente municipal, el hermano de un gobernador, el director de la policía judicial del estado. A juzgar por sus semblantes de preocupación, lo más probable es que estén discutiendo la calidad de la Selección Nacional de Futbol.

19 diciembre 2009

Arturo Beltrán Leyva

Tratando de entender qué es lo que pasa con el Narcotráfico en México a raíz de la muerte de Arturo Beltrán Leyva, me encuentro con ese artículo de Raymundo Riva Palacio, muy completo, aquí lo dejo:
El Fin de un Ciclo
La muerte de Arturo Beltrán Leyva vuelve a dibujar el mapa del narcotráfico en México de una forma tan dramática y brutal como cuando comenzó la metamorfosis hace casi 21 meses. En ambos casos, quien era el jefe militar del Cártel de Sinaloa hasta que rompió con sus viejos socios, fue el protagonista y actor central durante el periodo más sangriento que ha padecido México desde la Revolución Mexicana. En ambos casos, la violencia desatada por él provocó el principio y el fin del ciclo en el cual los cárteles de la droga entraron en una dinámica de recomposición y alianzas que hizo que aún los expertos tuvieran dificultades para mantener su ritmo de reinvenciones.
Beltrán Leyva murió este jueves de la misma manera como sacrificó a decenas de familiares y amigos de sus antiguos socios a partir de marzo de 2008: fueron por él a su casa, lo obligaron a intentar escapar y lo mataron. Unidades de élite de la Marina que tenían la encomienda presidencial de rastrearlo y cazarlo, cumplieron la misión. Una larga investigación que llevaba a cabo el comandante interino de la Policía Federal, Gerardo Garay, interrumpida por el ex procurador general Eduardo Medina Mora que lo arrestó con acusaciones hasta hoy no comprobadas, fue retomada y armada con el mayor sigilo para evitar que la red de protección institucional que tenía a sueldo, lo alertara.
En tres ocasiones claramente se les había escapado. La primera, cuando fueron por él agentes federales a una casa en el Pedregal de San Ángel en la ciudad de México, pero por una llamada proveniente -se tiene confirmado- de un teléfono de la SIEDO, pudo huir, dejando caliente sobre la mesa la comida que iba a empezar. Una segunda ocasión, fortuita, se dio durante una persecución de casi 45 minutos por carreteras de Morelos, de lo que pudo escabullirse porque su equipo de protección cambió su vida a cambio de la libertad de su jefe, enfrentándose hasta la muerte con fuerzas federales. La tercera, realizada ya por las unidades de la Marina, fue hace escasa una semana en Tepoztlán, también Morelos, cuando pudo escapar en medio del operativo.
Su muerte este jueves descabeza a los Beltrán Leyva, pues sus dos hermanos que pertenecen al cártel y que se encuentran libres, no tienen ni la sagacidad ni la furia a veces irracional de Arturo. Alfredo, alias “El Mochomo”, se encuentra preso desde 2008- Su arresto comenzó la reconfiguración de los cárteles al ser tomada como pretexto por Arturo, apodado “El Barbas”, quien acusó de delatores a Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán, y rompió con sus socios. La separación fue muy dolorosa y sangrienta para el Cártel de Sinaloa.
“El Mochomo” tenía la responsabilidad de cuidar a las familias de los jefes de la Federación, un paraguas de cárteles que incluía al de Sinaloa, Juárez y el Milenio, que se enfrentaban a unos disminuidos hermanos Arellano Félix en Tijuana, y a uno poderoso, el Cártel del Golfo y su brazo armado de Los Zetas, en Guerrero y Michoacán. Al caer preso, “El Mochomo” le mandó decir a su hermano que Guzmán y Zambada, que eran sus compadres, no lo habían delatado, por lo cual abriera fuego en su contra. Arturo Beltrán Leyva, en realidad, era lo que necesitaba para expandirse.
En diciembre de 2007, semanas antes de la detención de “El Mochomo”, se reunió en Cuernavaca con Heriberto Lazcano, el “Z-1″, para forjar una alianza, lo que significaba profundizar la crisis de estos con el Cártel del Golfo, y romper de la manera más dramática con la Federación y el corazón del Cártel de Sinaloa. Con el pacto listo, el arresto le dio la justificación. “El Mochomo”, que sabía que sus errores de seguridad causaron su detención, trató de detener a su hermano. Pero “El Barbas” capturó la lista con los nombres y direcciones de los familiares de capos que protegía Alfredo desde 2002 y comenzó la matanza. Arrancó con el asesinato del hijo de Guzmán en Culiacán a fines de febrero y siguió toda la primavera en Sinaloa. Guzmán y Zambada respondieron.
La fractura en Sinaloa propició toma de bandos. Todos, salvo el Cártel de Juárez, declararon la guerra a los Beltrán Leyva, que empezaron a pelear por las plazas del Distrito Federal -la joya era el aeropuerto internacional de la ciudad de México-, y la muy codiciada ruta que va de Gómez Palacio-Torreón, hasta Ciudad Juárez, por donde entra el 70% de la cocaína a Estados Unidos. Zambada mantuvo el control en la capital federal y se enfrentó con los Beltrán Leyva y el Cártel de Juárez por el corredor de la cocaína, que desató la batalla continua más sangrienta per cápita desde que el gobierno declaró la guerra al narcotráfico.
El jefe del Cártel de Juárez, Vicente Carrillo, no habría podido enfrentar al de Sinaloa sin el apoyo de los Beltrán Leyva y Los Zetas. Una vez muerto “El Barbas”, Los Zetas, que no tienen la estructura operativa en Juárez, probablemente se replegarán de una guerra que no es suya, y dejen solo a Carrillo, quien carece de fuerza para resistir. Lo que no va a durar es el vacío en la cadena de suministro de la cocaína colombiana a Estados Unidos que manejaban los Beltrán Leyva. Quien está en la mejor posición para ocupar ese lugar es “El Mayo” Zambada, que ha recompuesto su red en el aeropuerto internacional, después de que su hermano Jesús “El Rey” Zambada fuera detenido el año pasado en la ciudad de México por Garay.
La investigación contra los Beltrán Leyva demoró el año que vivió extra Medina Mora como procurador, al igual que la red de protección institucional a los narcos dentro de la PGR. El ex procurador debe estar limpio de corrupción, pues de otra manera el presidente Felipe Calderón no lo hubiera enviado como embajador al Reino Unido para protegerlo. Las dependencias relacionadas con la seguridad mexicana no, y el haber dado la responsabilidad a la Marina de la operación contra Beltrán Leyva subraya los problemas. Serán más si no empieza la cacería contra Zambada y Guzmán, los principales ganadores de la muerte de Beltrán Leyva. Mientras no caigan, permanecerá la sospecha de que los gobiernos panistas tienen una debilidad por “El Chapo” y “El Mayo”, lo que neutralizará y manchará, el espectacular golpe que se apuntó con el final en Cuernavaca esta semana.