16 diciembre 2009

¿Quién gana, la televisión o internet?

Un texto muy bueno del escritor Andrés Ramírez en donde compara las ventajas y desventajas que tiene el Internet comparado con la televisión, ambos como medio de entretenimiento para un ejercicio neuronal.

Usted decide.




¿Quién gana, la televisión o internet?
Andrés Ramírez
Agencia El Universal
¿Es más entretenido usar internet que la televisión? ¿Es una experiencia más enriquecedora, completa, libre?, ¿la tv siempre tendrá más autoridad que la red?
Estas preguntas y otras habrá que hacérnoslas varias veces de ahora en adelante. Ambos medios tienen ventajas y desventajas frente al otro, pero hay un punto en donde son completamente antagónicos: la internet es de todos, es un medio amplio y diverso, un laberinto que no tiene fin, al menos hasta ahora. La televisión es, en oposición, sólo de unos cuantos, sólo de los que tienen los medios, los recursos y los contactos para lograr sus programas o lo que sea; o simplemente poseer un canal, para ir hasta el fondo del asunto.
Esta tajante división no tiene vuelta de hoja: es blanco y negro. Es sí y no. Es binaria, supongamos que porque sale de la Máquina, cómo dirían algunos viejos poetas. La Máquina es, digámoslo así, ese ente tecnológico que poco a poco se convertirá en el Dios de los paganos, en el Dios de los cibernautas y tecnofílicos. Televisión e internet, hijos de la Máquina, hermano mayor y hermano menor, ahora debaten por la atención de los usuarios. Sí, nosotros.
¿Por dónde empezar la discusión? Empecemos por quitarle méritos al internet. Aunque su sentido horizontal la hace más vanguardista, su horizontalidad también es un flanco débil: por ahí se cuelan innumerables actos condenables y preocupantes. La pornografía infantil, los grupos extremistas, la barbarie violenta, etcétera. ¿Con qué armas se puede combatir? ¿una policía cibernética? Si está claro que todos los Estados del planeta son fallidos, en el sentido de que no están resolviendo las necesidades básicas (igualdad, libertad, tolerancia, por decir sólo algunos), ¿quién puede fijar normas comunes de convivencia? Parece imposible cuando aún hay discusiones bizantinas sobre elementales tópicos. Las divergencias son tales que casi habría que claudicar y concentrarse en lo próximo, lo nuestro. Pero internet es una red internacional, no hay un eje rector, se hace conforme los individuos la alimentan. Depende de la responsabilidad de cada usuario. Y ahí, en ese punto, estamos muy lejos aún de ser mayores de edad.
Quizá el azar y la evolución (o el orden natural de las cosas, para citar a Lobo Antunes) haga su trabajo.
La televisión, en ese sentido, parece ser una medusa del pasado. Está sostenida en los viejos patrones de los regímenes que aún nos gobiernan: la concentración de los medios por herencia y corruptelas; toda ella está al servicio del comercio; difunde las ideologías de los propietarios, a saber, los entes económicos. Pero, por otro lado, como en el cine, hay un auténtico trabajo artístico en este medio: islas de libertad estética que van en paralelo de la (por ejemplo) publicidad que domina la televisión. ¿Quiénes deciden qué sí y qué no deben y pueden ver los espectadores? Así como en internet no hay posibilidad ahora de tener una norma común, en la tele hay un claro grupo de gente que decide.

Pero, ¿quienes son? Y si pensamos que en nuestro país la televisión está concesionada por el Estado (supuestamente nosotros), debería haber un sistema de evaluación y de criterios para exigir responsabilidades. Pero eso hoy se ve lejanísimo.
El tema da para rato, hay una inmensa madeja sobre la cual observar y razonar. Esto es sólo un apunte momentáneo. Por ahora, yo me quedo con internet: decido qué quiero ver y dónde investigo, puedo intervenir, puedo ejercer una crítica directa, puedo comunicarme con otros a través de facebook o twitter. Pero la tele, no lo voy a negar, es también apasionante porque es el mejor espacio para ver el sube y baja de todos los días. Eso que llamamos realidad.

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